Despegue a sus hijos de las pantallas del celular

Expertos alertan a los padres sobre el porqué deben reducir el tiempo de exposición de los niños

  • 06 jul 2022 / 10:07 AM
efectos sociales y de visión

REDACCIÓN. Si era notorio el mal hábito de estar todo el tiempo conectados a dispositivos electrónicos, con la pandemia esto se incrementó de una manera extraordinaria, sobre todo en menores de edad.

Incluso, el uso excesivo de aparatos en niños les permite a especialistas pronosticar, por ejemplo, una epidemia de miopía.

El oftalmólogo Juan Homar Páez Garza reporta que en los últimos dos años tienen un repunte de menores con síndrome de fatiga visual y con estrabismo convergente agudo, que es una desviación súbita del ojo.

“Está pronosticado que en un futuro va a haber una incidencia de miopía mucho más alta de lo que estamos viendo ahorita”.

“Y se cree también que es por el exceso de dispositivos, por el exceso de tiempo que estamos viendo cosas cercanas”.

En más de dos años de pandemia por covid-19, los aparatos electrónicos se volvieron no solo el medio para estudiar o trabajar, sino que el uso de redes sociales, videojuegos o programas de videoconferencia fueron prácticamente la principal forma de socializar.

¿Cómo ha repercutido esto? Para el especialista en estrabismo, es evidente que ha sido mayor el daño en niños a diferencia de los adultos. Y es que, explica, en los adultos no han atendido situaciones de estrabismo agudo.

“Son niños que están perfectos y al siguiente día están desviando (los ojos) hacia adentro. Esto lo estamos viendo con mucha frecuencia y más que antes”, comparte.

“Lo más importante es que revisamos neurológicamente a todos los niños hasta con estudios de imagen por haber registrado un estrabismo tan súbito y todos son negativo: el único común denominador es el exceso de tiempo con los dispositivos”

Ante la problemática de casos registrada en el Instituto de Oftalmología y Ciencias Visuales realizaron una investigación que arrojó que los niños con el síndrome de fatiga visual pasaban al día más de ocho horas frente a la computadora, celular u otros dispositivos.

“Esos pacientes se quejan de dolor de cabeza, ojos rojos, picazón y de repente batallan para enfocar”.

Cuando se está frente a cualquier aparato electrónico, apunta, la concentración hace que disminuya en un 50 por ciento la frecuencia del parpadeo, lo que reseca la superficie ocular. Fobia social. El uso excesivo de aparatos electrónicos no sólo ha repercutido físicamente. Otra de las secuelas es la fobia social.

Lorena Morales, psicóloga clínica y psicoterapeuta, detalla que niños y adolescentes han enfrentado miedo por regresar a los salones de clases y convivir en persona. Para ellos iniciar una conversación se ha vuelto algo muy complejo.

“Se perdió la práctica en persona y esto ha generado ansiedad, hubo más depresión, hubo chavos que sí tendieron a aislarse más, a deprimirse, a cerrarse, entonces retomar la actividad no ha sido fácil para todos”, señala Morales.

“Se requiere mucha más energía desde arreglarte, vestirte, salir. Enfrentarte a las situaciones en vivo requiere mucha más energía. Muchas veces es más cómodo esconderse atrás de una fachada, una imagen en línea”.

Ante esto recalca que es prioritario que padres de familia estén presentes guiando y apoyando a los hijos tanto en el mundo digital como en su vida social, porque los menores se pueden sentir muy solos y perdidos en el mar de información de internet.

Se debe buscar un equilibro del uso de la tecnología en el ambiente educativo, laboral, social y convivir de forma presencial. Incluso hacerlo desde casa, porque muchas veces se pasa más tiempo conectado a aparatos que conversando entre la familia.

“Se debe buscar la conexión real y hacer comunidad, ya que el abuso de la tecnología puede aislar y favorecer la aparición de problemáticas de salud mental”, dice Morales.