La antigimnasia es un método ideado en los años 70. Esta técnica que ayuda a conocer el cuerpo, libera estrés y fortalece los músculos sin necesidad de repetir innumerables veces el mismo ejercicio.
La antigimnasia no es un deporte ni una terapia, sino “un método de trabajo para recuperar la vitalidad y la musculatura escuchando al cuerpo”, explica Ana Piñeiro, responsable de formación de la disciplina en España.
El prefijo “anti” no quiere decir que la antigimnasia sea incompatible con sesiones de gimnasio, sino que parte de una base diferente: ni monitores que corrigen posturas, ni repeticiones de ejercicios, y ni siquiera el hecho de no conseguir la posición deseada es un fracaso, porque aporta información sobre el cuerpo y sus límites.
“Muchos de los problemas del cuerpo vienen por tensiones musculares y la antigimnasia busca deshacer esas tensiones.
Los movimientos que se proponen son aptos para todos los públicos porque respetan el cuerpo: Tenemos deportistas, músicos, gente mayor”, cuenta.