También es cierto que aproximadamente el 20% de estos casos el cáncer no podrá ser detectado con este método de imagen, y por esa razón se han implementado otros estudios que coadyuvan en la detección a tiempo, como el ultrasonido, la elastografía, la mamografía 3D o tomosíntesis, la resonancia magnética nuclear, y la mamografía por emisión de positrones (PEM).
“Es importante saber que estos estudios deben ser solicitados por un médico, ya sea el radiólogo o cualquier otro especialista que forme parte del equipo multidisciplinario que atiende las enfermedades de la glándula mamaria (cirujano, ginecólogo, oncólogo)”.
“Por ejemplo, el ultrasonido se indica en mujeres menores de 40 años con alguna alteración palpable o aquellas que se han realizado una mamografía y se observa un tejido fibroglandular muy denso, lo cual es muy común en nuestra población”, describe Ramírez Galván.
Sucede lo contrario con el PEM, un estudio que utiliza un radionúclido que se inyecta por vía intravenosa; posterior a esto se toman imágenes de la mama, y si existe un cáncer, el tumor atrapa intensamente el radionúclido inyectado y eso se puede observar fácilmente en las imágenes. Sin embargo, se utiliza con poca frecuencia debido principalmente al costo y la dosis de radiación que implica, señala.
Se recomienda este método de forma mensual en las mujeres fértiles, una semana después de haber terminado la menstruación, y para quienes ya no tienen el periodo se puede hacer cualquier día del mes, pero de forma fija para que funcione, señala.
“A pesar de estos avances, habrá algunos cánceres (alrededor del 10%) que no pueden ser detectados por imagen, pero la buena noticia es que la mayoría de estos casos sí se pueden sentir”, afirma, “y es cuando la autoexploración toma relevancia”.
Mitos y realidades
Contrario a lo que se ha dicho recientemente en algunos medios internacionales de comunicación como la televisión, someterse a una mamografía no aumenta el riesgo de padecer cáncer de tiroides.
“Las investigaciones científicas señalan que no es necesario el uso de un protector de esta glándula al momento de realizar una mamografía, ya que la radiación emitida durante este estudio es muy poca y se concentra únicamente en la mama.
“De hecho, si se llegara a utilizar este protector se podría afectar el estudio, conduciendo a la repetición de éste o a diagnósticos incorrectos, lo cual sí aumentaría injustificadamente la dosis de radiación”, advierte.