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El 'boom' turístico e inmobiliario sacude a Lisboa

  • Actualizado: 13 junio 2016 /

La cifra de cuatro millones de visitantes extranjeros en 2015, un nuevo récord, y subiendo, contrasta con el poco más de medio millón de vecinos que tiene Lisboa como tal.

Lisboa, Portugal.

Calles levantadas, edificios antiguos rehabilitados, decenas de nuevos hoteles de cuatro y cinco estrellas. Miles de turistas por las estrechas calles, 'tuk-tuks' que circulan por las empinadas cuestas, tranvías atestados de extranjeros y viejas tascas reconvertidas en locales 'gourmet'.

Éste es el panorama que presenta hoy el centro de Lisboa, una ciudad frecuentemente calificada de decadente y tradicional, muy pegada a sus raíces, con un carácter profundamente ligado a los barrios y cuya fisonomía está cambiando de forma visible debido a su condición de destino turístico de moda.

Los edificios derruidos y en mal estado, frecuentes en pleno casco histórico, son cada vez menos gracias a la rehabilitación, y el turismo se ha convertido en una actividad económica clave para la ciudad. Sin embargo, un creciente número de voces alertan de las consecuencias de este fenómeno y reclaman poner límites para que la capital lusa no pierda su esencia.

La cifra de cuatro millones de visitantes extranjeros en 2015, un nuevo récord, y subiendo, contrasta con el poco más de medio millón de vecinos que tiene Lisboa como tal, número que sube a un millón y medio si se incluye el área metropolitana.

Esta tendencia ha supuesto también una revolución en el mundo inmobiliario, que vive un 'boom' prácticamente inaudito, en contraste con el letargo de la construcción en los años de crisis.

Al calor de la explosión de lisboetas que alquilan habitaciones en sus propios pisos a través de nuevas plataformas de internet específicas para este tipo de alojamiento, los precios han tendido a subir de forma exponencial y las inmobiliarias ya estiman un aumento del alquiler de entre el 30 y el 40 % sólo desde 2014.

Detrás del 'boom' del sector inmobiliario se encuentra fundamentalmente la inversión extranjera, responsable de cerca de un 80 % de toda la actividad. Según datos de un informe de PWC, las cifras son 'impresionantes para el contexto portugués, que nunca antes había recibido' tantos fondos procedentes del extranjero.

La multiplicación de rutas con aerolíneas de bajo coste, la llegada masiva de cruceros, el refuerzo de su estrategia de promoción internacional, precios competitivos en comparación con otra partes de Europa y la crisis que viven destinos como Túnez o Egipto son algunas de las razones del éxito turístico luso.

Una encuesta realizada en 2014 por el Observatorio de Turismo de Lisboa a los visitantes extranjeros concluía que la característica que más destacaban de la ciudad era, lejos del resto, la 'autenticidad', una seña de identidad que ahora, dos años después, se encuentra en peligro de extinción.