El número de víctimas de la violencia en la Penitenciaría Nacional aumentó a 32 con el asesinato de José Antonio Ordóñez Gómez, ocurrido ayer dentro de las instalaciones de este recinto.
Ordóñez Gómez, de 54 años, originario de Choluteca, recibió múltiples heridas de arma blanca, machete y puñal que le provocaron la muerte al instante.
El cuerpo quedó tendido en un charco de sangre en el espacio del taller de zapatería en donde trabajaba, mientras que la identidad del criminal estaba ayer en proceso de investigación.
El macabro asesinato
Autoridades del centro penitenciario confirmaron que el sangriento suceso se reportó aproximadamente a las 10 de la mañana.
Un encargado de la seguridad llegó a informarles del asesinato de un interno en los talleres, por lo cual de inmediato se movilizaron a investigar lo ocurrido.
Al instante verificaron que la víctima era Ordóñez Gómez, pero no obtuvieron información en relación al autor material del crimen.
Las autoridades del centro penitenciario llamaron a la central de comunicaciones de la Policía Nacional, donde enviaron al fiscal de turno, al médico forense y al equipo de la Dgic para que hicieran el levantamiento.
Cuando las autoridades competentes realizaron el reconocimiento legal, verificaron que el infortunado recibió 19 puñaladas y dos machetazos, uno de los cuales le cortó la yugular.
Los restos fueron ingresados a la morgue, donde la tarde de ayer seguían sin ser reclamados por los dolientes.
Investigación
La Policía de Investigación no obtuvo suficientes elementos para identificar al o los victimarios, ya que nadie se atreve a declarar para no correr la misma suerte.
El equipo de investigación asignado para esclarecer el caso trató de interrogar a los presos que estaban en los talleres a la hora que se registró la muerte, pero nadie se atrevió a decir nada.
Antecedentes
De acuerdo al historial que manejan en la oficina de registro de la penitenciaría Nacional, Ordóñez Gómez ingresó el 20 de marzo de 1999 por orden de los juzgados Primero y Cuarto de San Pedro Sula, donde enfrenta un proceso debido al delito de robo en perjuicio de una agencia bancaria.
Dormía en el hogar número 3 del módulo de procesados 2, pero la mayor parte de su tiempo permanecía en los talleres donde trabajaba como zapatero.
Algunos presos calificaron al ahora occiso como un hombre tranquilo que no tenía problemas con nadie, por lo cual se desconocen los móviles de su asesinato.
Con la muerte de Ordóñez Gómez, la cifra de víctimas de la violencia en este reclusorio llega a 32.
Entre los muertos
El 29 de noviembre, la policía reconoció el cadáver de los reos José Humberto Banegas Figueroa, alias “El Talbello” y Julio César Guifarro.
Consecuencias
La corrupción, el hacinamiento y el ocio son las principales causas de las muertes violentas que han ocurrido en la cárcel de Támara.