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Santa Rosa de Copán.

“Me dieron un muerto que no era mi esposo”. Así comienza el relato doña Victoria Sarmiento, una ama de casa que reside en la aldea El Carmen, en San Nicolás, Copán, quien veló y enterró el cuerpo de otra persona creyendo que se trataba de su marido.

El lamentable hecho ocurrió el pasado miércoles 30 de diciembre cuando doña Victoria después de varios días buscando a su esposo, a quien identificó como Julio Enamorado Mejía, fue el Hospital de Occidente para saber si ahí estaba.

En el hospital estaba una persona sin identificar que murió de covid. Dice que al presentar la cédula de identidad de su esposo le entregaron el cuerpo, y en medio de la angustia contrató a una funeraria para trasladarlo desde Santa Rosa hasta San Nicolás para enterrarlo.

La humilde mujer pagó 10,500 lempiras de gastos fúnebres. Cuatro días después del sepelio, su esposo apareció vivo.

Don Julio Enamorado (de 65 años) fue encontrado herido en un potrero en el municipio vecino de Trinidad, Copán, debido a que se había caído no podía levantarse y permaneció en el lugar por varios días sin comida ni bebida.

“No es mi esposo el que se murió porque a mi esposo aquí lo tengo (señalando al señor), yo lo reconocí. Yo quisiera que me dieran algo de lo que he gastado, porque me dieron un cuerpo desconocido, la Fiscalía y la abogada de la morgue tenían que revisarlo y examinarlo y ver si era él”, lamentó la acongojada mujer.

La señora retiró el cuerpo de un hombre que falleció la tarde del 27 de diciembre en la sala covid-19 del Hospital de Occidente, quien, según autoridades hospitalarias, no portaba documentación y fue trasladado por paramédicos al centro asistencial en estado grave y unas horas después falleció.

Reacción

El director del Hospital de Occidente, Juan Carlos Cardona, aseguró que el error no lo cometió el hospital, ya que fue la misma mujer quien reconoció el cuerpo erróneamente.

“La instrucción del Comité de Emergencia Municipal es que se deje (un paciente muerto por covid) en cámaras de refrigeración por seis días por si aparece algún familiar. Luego aparece la esposa, que trae la cédula de identidad y lo reconoció, ella dijo que era su esposo. Reclamó el cuerpo y se hizo el acta de defunción”.

Agregó que al notar el parecido físico del fallecido por covid con la fotografía que portaba la mujer, se procedió a que ella misma reconociera el cuerpo en la morgue del hospital y “con los protocolos de seguridad correctos se le abrió la bolsa plástica y ella dijo que era él, por eso se le entrega el cuerpo”.

Según indagaciones que se hicieron desde el hospital, familiares abrieron el féretro y aseguraron que no se trataba de Julio Enamorado Mejía y pese a las dudas, lo enterraron. “Lo lógico era traer de nuevo el cuerpo y que el Ministerio Público investigara la procedencia, pero después ellos (los parientes) llamaron y dijeron que sí era su familiar y que lo iban a enterrar. Está la documentación completa del acta del señor y hay incluso una disculpa de uno de los hijos, este es un pleito de la familia”, añadió.

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