Tegucigalpa, Honduras.

Para robarle su arma de reglamento asesinaron a César Oswaldo Flores (de 33 años) en la colonia El Maicillal, miembro de la Policía Nacional.

Flores estaba asignado a la posta policial de la colonia Hato de Enmedio, de donde salió el viernes por la noche rumbo a su casa.

En el camino, el policía fue interceptado por desconocidos que lo atacaron con armas de fuego dejándolo mortalmente herido.

En un afán por salvarle la vida, a Flores lo trasladaron a la sala de emergencia del Seguro Social, adonde no soportó la gravedad de las heridas.

Familiares y amigos del ahora occiso llegaron a la morgue capitalina para retirar sus restos. En un ambiente de hermetismo, algunos amigos lo describieron como un hombre tranquilo, dedicado a su familia y su trabajo. Elementos de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) llevan a cabo la recolección de pruebas para ubicar a los malvivientes.

Luchó por su vida

Información recabada por los familiares apunta a que el policía laboró el viernes con normalidad en la colonia Hato de Enmedio.

Entre sus asignaciones del día estuvo tratar de controlar las protestas en la zona.

Una vez terminada la jornada, Flores se dispuso a regresar a su casa ubicada en la colonia El Maicillal llevando consigo su arma de reglamento.

Una vez en la colonia, el policía procedió a buscar la tranquilidad de su hogar, pero desconocidos lo interceptaron.

Flores, en el afán por salvar su vida, se enfrentó con sus atacantes, quienes le dispararon en repetidas ocasiones dejándolo mortalmente herido.

Vecinos lo auxiliaron verificando que aún estaba con vida. Minutos después lo trasladaron de emergencia al Seguro Social, adonde ingresó con signos vitales. Una vez allí, Flores fue atendido de emergencia y llevado de manera inmediata a la sala de operaciones, adonde perdió la batalla por su vida debido a la cantidad de sangre que había perdido y la gravedad de sus heridas.

Agentes de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) manejan como hipótesis principal del asesinato el robo de su arma de reglamento, ya que no la encontraron en la escena del crimen.

A tempranas horas, su familia llegó a la morgue para retirar sus restos. Con mucha tristeza, uno de sus familiares murmuró que Flores era un tipo tranquilo, dedicado a su familia y trabajo.

Con la muerte de este policía sube a tres la cantidad de bajas para la institución producto de actos de violencia.