La periodista de televisión Karol Cabrera se niega a salir del hospital militar donde convalece de un atentado y asegura que los seguidores del ex presidente Manuel Zelaya la tienen amenazada de muerte.
'De aquí nadie me saca, sólo para irme del país, pero eso es muy difícil', dijo la reportera a la AP.'Los médicos me dieron de alta hace 15 días luego de operarme y decidí quedarme en este hospital como asilada política hasta que me vaya del país porque los seguidores del ex presidente (Manuel) Zelaya me han advertido que me matarán al salir', añadió. Ella no dio nombres.
Los partidarios del destituido Zelaya han rechazado reiteradamente esa versión. 'Una bala me destrozó el hueso del brazo izquierdo, donde me instalaron siete tornillos y una platina', aseguró.
Cabrera, de 42 años, instó al presidente Porfirio Lobo a que 'así como sacó con honores a Zelaya, puede hacer lo mismo conmigo porque tengo los mismos derechos que el ex mandatario. Pero el gobierno no me quiere ayudar'.
El portavoz presidencial Bladimir Bacca dijo a la AP que 'desconocemos la situación de la compañera Cabrera y por el momento no nos podemos referir a su caso'.
Al asumir el 27 de enero, Lobo otorgó salvoconducto a Zelaya para viajar a la República Dominicana y abandonar la embajada de Brasil en Tegucigalpa, donde se alojó por más de cuatro meses.
'Me van a matar. Me han llamado a mi teléfono celular para decirme: la próxima vez no te salvas, perra. Entonces ¿por qué el gobierno no me protege?', se preguntó la reportera.
La periodista posee el programa de noticias y comentarios 'El Angel de la Controversia' en la emisora privada Radio Cadena de Noticias.
Es una férrea defensora de la destitución de Zelaya a lo que la comunidad internacional calificó como 'golpe de Estado' el 28 de junio del 2009. El ex presidente interino Roberto Micheletti responsabilizó por el primer atentado a los partidarios de Zelaya, sin presentar pruebas.
En el segundo atentado a la periodista, el 1 de marzo, dos pistoleros dispararon al automóvil en que viajaba Cabrera, matando a su chofer y a su colega Joseph Ochoa. Ella resultó con tres impactos de bala. Los hombres atacaron desde un automóvil cuando ella se dirigía a su residencia en Tegucigalpa y su vehículo subía una empinada carretera.
En ese mismo sitio dos motociclistas dispararon en diciembre del 2009 contra el automóvil de Cabrera, quien no viajaba en ese momento en el auto, pero murió su hija de 16 años con ocho meses de embarazo.
Sobre Micheletti, Karol aseguró que 'él ha sido mi más firme protector'.
Desde que ocurrió la crisis política en Honduras han sido asesinados de manera similar al menos dos coroneles del ejército, un general que se desempeñaba como fiscal que combatía el narcotráfico y un sobrino de Micheletti. El fiscal general Luis Rubí también sufrió un atentado en su finca, cuando pistoleros dispararon a su vehículo, pero él y su familia no fueron heridos.
En marzo, tres periodistas fueron asesinados en circunstancias similares, mientras las autoridades aún no aclaran esos delitos ni nadie se responsabiliza por ellos.