Tegucigalpa, Honduras.
Juan Ismael García Maradiaga (18) mató a golpes a su hijastro de apenas dos años de vida porque el pequeño no dejaba de llorar, según confesó entre lágrimas el individuo al ser detenido por policías.
El repudiable crimen ocurrió la noche del miércoles en una casa de la colonia Villa Cristina de Comayagüela.
Según el informe policial, la compañera de hogar del detenido lo dejó encargado del cuidado del niño, quien falleció de golpes contusos localizados en diferentes partes del cuerpo.
“Pido perdón a Dios”
Tras ser detenido, García Maradiaga le pidió perdón a su compañera de hogar por haber terminado con la vida de su hijo: “Si me estás escuchando, te quiero pedir perdón; cometí un error y yo sé que lo voy a pagar muy caro”, expresó.
El encausado relató que solo le pegó un golpe en el abdomen a su hijastro, que lo hizo perder el conocimiento y no volvió a respirar. Al preguntarle sobre las causas por las cuales cometió el hecho, respondió que “no sé, me dejé llevar por la ira en ese momento, no sé por qué fue, yo siempre lo tenía al niño en la casa todos los días”.
Aseguró que el ahora occiso era su hijastro, pero que “yo lo quería como mi hijo y todos los días lo tenía en la casa, nunca lo dejaba de ver”.
“Pido perdón a la madre y a los familiares por lo que le hice al niño, yo sé que Dios es bueno y ya me perdonó”, expresó entre lágrimas.
Confirmó que su hijastro estaba llorando y que le propinó un golpe con el puño, porque “yo no quería que el niño llorara”.
No me di cuenta, prosiguió, que el golpe era muy fuerte.
Juan Ismael García Maradiaga (18) mató a golpes a su hijastro de apenas dos años de vida porque el pequeño no dejaba de llorar, según confesó entre lágrimas el individuo al ser detenido por policías.
El repudiable crimen ocurrió la noche del miércoles en una casa de la colonia Villa Cristina de Comayagüela.
Según el informe policial, la compañera de hogar del detenido lo dejó encargado del cuidado del niño, quien falleció de golpes contusos localizados en diferentes partes del cuerpo.
“Pido perdón a Dios”
Tras ser detenido, García Maradiaga le pidió perdón a su compañera de hogar por haber terminado con la vida de su hijo: “Si me estás escuchando, te quiero pedir perdón; cometí un error y yo sé que lo voy a pagar muy caro”, expresó.
El encausado relató que solo le pegó un golpe en el abdomen a su hijastro, que lo hizo perder el conocimiento y no volvió a respirar. Al preguntarle sobre las causas por las cuales cometió el hecho, respondió que “no sé, me dejé llevar por la ira en ese momento, no sé por qué fue, yo siempre lo tenía al niño en la casa todos los días”.
Aseguró que el ahora occiso era su hijastro, pero que “yo lo quería como mi hijo y todos los días lo tenía en la casa, nunca lo dejaba de ver”.
“Pido perdón a la madre y a los familiares por lo que le hice al niño, yo sé que Dios es bueno y ya me perdonó”, expresó entre lágrimas.
Confirmó que su hijastro estaba llorando y que le propinó un golpe con el puño, porque “yo no quería que el niño llorara”.
No me di cuenta, prosiguió, que el golpe era muy fuerte.