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Dueño de El Bombazo había salido ileso de varios atentados a su vida

Uno de hijos de Gustavo Chinchilla pereció el 18 de agosto de 2006 a manos de delincuentes que lo esperaban cuando visitaba a una amiga en la colonia Valle de Sula.

San Pedro Sula, Honduras.

El propietario de las tiendas de venta de zapatos El Bombazo, Gustavo Enrique Chinchilla Tábora, ultimado anoche por sicarios en un céntrico restaurante de esta ciudad, había sufrido varios atentados, pero en todos ellos logró salir ileso.

El empresario, que mantenía un perfil bajo a raíz de los atentados que había sufrido en el pasado, era resguardado por un fuerte grupo de guardaespaldas que lo acompañaban a todos los lugares adonde se movilizaba.

“Los del crimen organizado son los que me quieren matar”, aseguró a los medios de comunicación tras haber sufrido su tercer ataque el 30 de marzo de 2007.

En esa oportunidad fue interceptado por un comando de sicarios a inmediaciones del puente sobre el río Manchaguala, en Cofradía, cuando se dirigía a San Pedro Sula tras realizar diligencias en la ciudad de La Entrada, en el occidental departamento de Copán.



El ataque fue perpetrado con lanzagranadas, pero los sicarios no pudieron acertar al vehículo en el que el empresario se conducía junto con sus guardaespaldas.

Chinchilla era propietario de la popular cadena de tiendas de calzado El Bombazo, que opera en diferentes puntos de la capital industrial y en otras ciudades del país.

Producto de los atentados sufridos, el comerciante solicitó la protección para él y su familia al Comité para la Defensa de los Derechos Humanos (Codeh) y a la Fiscalía.

Sale ileso

Dos meses antes de ese incidente, en enero de 2007, el propietario de El Bombazo salió ileso de otro atentado en la calle principal de la colonia Altiplano, cuando unos individuos tirotearon su carro blindado y le lanzaron dos granadas de fragmentación.

Los guardaespaldas de Chinchilla respondieron el ataque con sus armas de fuego sin parar el carro donde se conducían y adelante de ellos iba el vehículo de su patrón, el cual siguió su marcha a alta velocidad huyendo de la agresión. En esa oportunidad la Policía capturó a dos de los supuestos sicarios identificados como Marvin José Cruz, 26, y Carlos Edgardo Fúnez Espinoza, en la primera calle y la avenida Júnior.

El empresario hondureño nunca fue acusado por ningún ilícito en los tribunales de justicia.

En este último atentado, el ahora occiso no tuvo la misma suerte que lo acompañó en los anteriores y pereció junto a uno de sus guardaespaldas dentro del restaurante Antojitos Mexicanos, localizado en la avenida Circunvalación.



Matan a uno de sus hijos

El 18 de agosto de 2006, uno de sus hijos identificado como Gustavo Chinchilla Rauda, de 28 años, fue asesinado junto con un empleado suyo en la colonia Valle de Sula, en esta misma ciudad.

En esa ocasión, los sicarios aguardaron ocultos a Chinchilla Rauda y su acompañante Edwin Luna, de 31, quienes visitaban a una amiga en la referida colonia.

Al salir a la calle de la residencia junto con una amiga, los pistoleros agarraron del cabello a la mujer y la tiraron al pavimento, donde la dejaron. Luego descargaron sus armas en contra de los dos hombres, que murieron de inmediato.

Los cuerpos de Chinchilla y Luna quedaron ensangrentados en los asientos de la camioneta en que viajaban.