El director noroccidental de Investigación, José Leandro Osorio, informó ayer que investigan otros posibles móviles en la muerte de los motoristas Edwin Solís Jaen y Reynaldo José Centeno, quienes venían a bordo de un furgón cargado de telas que fue asaltado.
Osorio manifestó que el caso es atípico porque es la primera vez en que matan en un asalto a furgones a los motoristas, a quienes por lo general dejan abandonados.
Indicó que coordinan con la Fiscalía para hacerle otro peritaje al contenedor que traía las telas y era remolcado por el cabezal que conducía el costarricense Solís Jaen, el cual fue hallado abandonado el martes en la colonia Altiplano, con parte del cargamento.
“No descartamos otros móviles, pero debemos evacuar las averiguaciones para determinar si hay otras causas en el doble crimen”.
Osorio refirió que efectuarán un nuevo registro en el furgón para estudiar otras informaciones que manejan.
Droga
El jefe policial señaló que sospechan que el furgón traía algo más que las telas.
Al preguntarle si suponían que el contenedor traía droga, Osorio contestó que en materia de investigación no pueden descartar nada.
Según la información que les llegó luego de que se produjera el robo del cargamento de telas es que sólo venía un conductor y no dos.
La policía y la Fiscalía efectuarán un nuevo registro al furgón que traía las telas robadas.
El vehículo fue recuperado por la empresa afectada, cuyos dueños no reportaron el hecho.
“Investigamos esos detalles que no los habían reportado”, acotó Osorio.
Los cadáveres de los dos motoristas fueron encontrados el jueves en estado de putrefacción y con un balazo en la cabeza cada uno, en unas cañeras de la aldea La Sabana del municipio de San Manuel, Cortés.
El hallazgo de los cuerpos se produjo tres días después de que se robaran el furgón manejado por el tico Edwin Solís Jaen.
Los choferes, según el dictamen forense, tenían 45 horas de haber muerto, lo cual indica que los victimaron luego de asaltar el furgón cargado de telas que venía de Costa Rica.
Dato
Hasta ayer no aparecía el cabezal que remolcaba el contenedor en el cual se transportaban las telas y que manejaba el motorista Edwin Solís.