Tegucigalpa, Honduras.

Sentencia condenatoria obtuvo la Fiscalía Especial de Derechos Humanoscontra un ex subinspector de la Policía Nacional por el delito de vejámenes y detención ilegal.

El sentenciado fue Saulo Josué Rubio Dávila por dos delitos que se cometieron en el 2017, cuando el 27 de febrero de ese año, a las 6:30 pm se encontraba la víctima junto a otros jóvenes en la esquina de una pulpería en Amarateca, Francisco Morazán.

Los jóvenes regresaban de imprimir unas tareas, cuando repentinamente observaron que se aproximaba una patrulla policial, de la cual se bajaron entre seis a ocho efectivos policiales, uno de ellos sacó su arma de reglamento y empezó a disparar enfrente de un joven, quien se lanzó al suelo y les suplicaba que no lo mataran.

Acto seguido lo subieron a la patrulla, donde comenzaron a golpearlo en la cara y lo sujetaron del cuello, posteriormente lo trasladaron a la posta policial de la colonia San Miguel Arcángel, lo ingresaron a la celda, le colocaron un trapo en la boca y lo sujetaron de los pies y brazos.

También le advirtieron que no dijera a su familia que lo habían golpeado, si no que él se había tirado de la patrulla, de lo contrario lo iban acusar por el delito de portación ilegal de armas.

Por estos hechos fueron acusados cuatro policías que realizaban el operativo en ese momento al mando del entonces sub inspector Rubio Dávila, los agentes manifestaron que al momento de darle detención a la víctima no le encontraron nada ilegal. Los tres policías subalternos fueron absueltos de los dos delitos, dándole sentencia condenatoria solamente al ex subinspector, ya que él estaba al mando del operativo.

El sentenciado podría pagar una pena de tres a cinco años de reclusión por cada delito, más una multa entre 50,000 lempiras a 100,000 lempiras.