Su última voluntad se cumplió. El teniente coronel de aviación Fernando Soto Henríquez quiso escuchar una de las canciones más famosas de Frank Sinatra, “A mi manera” antes de dejar este mundo.
Soto Henríquez, el último Héroe Nacional que estaba con vida, fue sepultado ayer en el parque San Miguel Arcángel.
En la guerra de 1969, entre Honduras y El Salvador, Soto derribó tres aviones enemigos.
Esa acción, de defensa a la soberanía, valió para que lo declararan Héroe Nacional en 2003.
Honores para “Sotío”
En la ceremonia-homenaje de despedida se le dieron todos los honores que le confieren a un héroe.
Luego, cuatro aviones F-5 surcaron el cielo minutos antes de la inhumación.
El ex comandante de la Fuerza Aérea de Honduras, Enrique Soto Cano, relata que “fue un hombre del que cualquiera aprendía mucho, no sólo de aviación sino de valores humanos, demostró que era un hombre valiente y humilde”.
El alto mando de las Fuerzas Armadas cargó el féretro de Fernando Soto.
El secretario de Seguridad, Arístides Mejía, dijo que el Gobierno le tributará un homenaje póstumo.
“Estamos considerando construir un busto. También habilitaremos un Libro de Condolencias para que todo aquél que quiera escribir algo lo haga con toda libertad”.
Herencia
Su hijo Fernando heredó la profesión de su padre. Se graduó en la Fuerza Aérea en la década de los 80.
La corneta de órdenes y una leve llovizna marcó el inicio de la nueva vida del piloto que dejó a Honduras, el sábado, a los 67 años.
Deja una esposa, seis hijos y muchos nietos, que lo recordarán como lo que fue: un héroe de cinco estrellas.
Se entonó el Himno Nacional y sonaron 21 cañonazos con balas de salva.