Un bus con 35 personas cayó en un abismo de 200 metros de profundidad en la entrada de este municipio. Solamente un persona pereció. La joven fue identificada como Emy Rauda, 33 años.
Los accidentados, quienes viajaban a un bautismo evangélico, residen en la colonia Suyapa de Chamelecón, en San Pedro Sula.
El conductor del bus, Daniel Eduardo Tovar, aseguró que le fallaron los frenos en la parte final de una cuesta muy pronunciada, que además tiene una curva muy encerrada de menos de 45 grados de ángulo, según lo mencionó un agente de Tránsito.
El bus que iba a una velocidad de cien kilómetros por hora pegó en la barra de hierro, que protege la curva, y salió disparado elevándose al menos veinte metros por el aire, eso le permitió superar una profunda zanja con muchas rocas en el fondo.
El vehículo cayó sobre sus cuatro ruedas, no volcó y un árbol lo detuvo a unos cien metros más abajo, en ese momento se abrió la puerta y salieron disparados hacia afuera la joven que murió y Jorge Luis Orellana, ayudante del bus.
El cuerpo de la víctima chocó contra un árbol y quedó en estado de agonía; los demás pasajeros la subieron hasta la carretera, pero cuando llegó la ambulancia ya estaba muerta.
Dos mujeres sobrevivientes, Alba Ignacia Sabillón Perdomo, 33, y Cindy Valladares, 21, ya recuperadas del susto en el hospital de la empresa Ampac contaron que todos los pasajeros gritaron: “En el nombre de Jesús, ayúdanos Padre’’, cuando el bus iba volando por el aire.
Los 35 pasajeros pertenecen a la Iglesia Hondureña del Evangelio de Cristo.
Alquilaron un bus de la cooperativa Citel de Potrerillos para que los llevara a Las Vegas, Santa Bárbara, adonde celebrarían un bautismo múltiple con feligreses de Las Vegas, sacramento que recibirían miembros de ambas iglesias.
La comitiva salió a las 7.30 de la mañana de ayer domingo de la colonia Suyapa.
Los viajeros dijeron que muy alegres venían cantando por el camino y a las nueve de la mañana se produjo la tragedia.
Agradecidos
Los sobrevivientes sienten fortalecida su fe porque a pesar de que una de la hermanas de la iglesia pereció no hubo más víctimas.
La señora Alba Ignacia Sabillón les contó en una vigilia de esa iglesia en Chamelecón que tenía un presentimiento sobre una tragedia vial.
Cindy Valladares dijo en la habitación del hospital que la mano de Dios los protegió del accidente.
Muchos curiosos llegaron al lugar del percance.
Motoristas con experiencia comentaron que no se explican cómo se salvaron, tomando en cuenta lo hondo del abismo y el hecho de que desde el sitio donde quedó el bus sobre sus cuatro ruedas hay otros cien metros de profundidad, con una pendiente muy pronunciada.
Solidaridad
Los sobrevivientes que fueron atendidos en el hospital de la empresa minera de El Mochito agradecen el pronto auxilio que recibieron de parte de los médicos y personal de la empresa, porque ellos enviaron dos ambulancias a recogerlos.
El doctor José María López Tovar, director del centro hospitalario, les aseguró que no pagarán ni un centavo por el tratamiento recibido, incluyendo al chofer que tiene una fractura en el fémur izquierdo y su tratamiento es caro y lento por el tipo de lesión.
A todos los demás se les dio el alta porque están fuera de peligro. Mientras tanto, en el hospital Mario Rivas sólo permanecen internados tres sobrevivientes Rosa Aguilera, 52, Nohemí Aguilera, 54 y Cristian Turcios, 21, quienes tienen golpes de gravedad y en situación delicada, pero estable, según los médicos.
Curvas peligrosas
Un enorme rótulo un kilómetro antes de la cuesta, que da acceso a Las Vegas, advierte sobre el peligro de esa zona; pero según opina el doctor López Tovar, los buses y camiones que circulan no toman en serio el aviso y por eso allí ocurren todos los años accidentes fatales.