Antes de morir, el abogado Conrado Zavala aparentemente escribió una carta en la que dejó especificado lo que quería que hicieran cuando él se muriera. Zavala apareció muerto en su casa de habitación en la Villa de San Francisco y supuestamente se suicidó.
En la carta -ahora en poder de la Policía-, dirigida a su hermana y a la doméstica María Luisa Reyes, el abogado también se refirió al caso de la jueza Olga Marina Laguna, quien fue asesinada el pasado miércoles por sicarios. Según la carta, Zavala presentía que lo culparían por el crimen de Laguna, lo que lo habría motivado a tomar la fatal decisión de quitarse la vida.
“Ya se dice que yo estoy relacionado con el caso (de la muerte de la jueza Laguna) y desde luego me van a masacrar de nuevo aún sin haber tenido yo absolutamente nada que ver en este incidente...”
Refiriéndose a la niña de seis años de la cual se había enamorado, escribió: “Para que te encargues de ver y asegurar... que reciba con sus padres, lo poco que quedó de mi patrimonio que logré rescatar del saqueo que hicieron las alimañas de mis hijos(...)”.
Prosigue diciendo que la persecución judicial debe terminar. Zavala era investigado por pedofilia y pornografía infantil. La jueza Olga Laguna llevaba su caso. “Con mi muerte debe ser sobreseída la causa de supuestas agresiones sexuales...”
“A lo que te suplico encarecidamente les des seguimiento para que ella (la menor) pueda reintegrarse a su familia a disfrutar de lo que he dispuesto para ‘mi amada, imposible, inolvidable e inmortal, a quien amé más allá de mi propia existencia. Ése fue mi pecado, amar a una criatura equivocada, prohibido por las leyes de los hombres, sujeto nada más a la jurisdicción del juicio de Dios en materia de amor del sentimiento puro”.
Alimañas les decía a sus hijos
En cuanto a su sepelio, pide a la doméstica hacerse cargo; aunque advierte que él ya lo tenía todo previsto. “María Luisa te va a entregar uno de los últimos depósitos que les hice y una copia de los pagos semanales para la referencia, pues no tengo a mano copia del contrato (con una funeraria) por ser tan viejo y haberme despojado de mis documentos las alimañas de mis hijos, junto con mi tarjeta de identidad, para que hagas los trámites respectivos y te entreguen el féretro y me traigas a esta comunidad en donde quiero reposar...”
El abogado dejó claro a quienes no quería su sepelio. “Te suplico encarecidamente que no permitas que se asomen a mi sepelio las alimañas de mis hijos y que además les impidas cualquier pretensión de apropiarse o agenciarse por la vía de supuesta herencia”.
“Por esa razón les repudio como hijos, de suerte tal que no tienen derecho absolutamente a nada de lo que logré rescatar. Me han robado, así como los fondos de la inmobiliaria, más de 8 millones de lempiras(...)”.
“María Luisa va a quedar con instrucciones para restringirles el acceso de éstos a mi casa y del funeral serán echados con el apoyo de los vecinos y conocidos...”.
“Para las alimañas de mis hijos los maldigo por toda la eternidad y que jamás tendrán tranquilidad y jamás podrán disfrutar de lo que de la manera más ruina me despojaron a costa de acabar con mi vida y lo que me toca asumir por culpa de ellos, que me masacraron vilmente.
Mi alma andará penando eternamente para asegurarme de que paguen sus crímenes y purguen sus culpas junto con su descendencia. Sobradamente e inolvidablemente, Conrado”, cita la supuesta carta de Zavala.