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Viaje de catracho, tema de novela

  • Actualizado: 10 abril 2013 /

Escritor mexicano retrata viaje de un migrante hondureño.

    El grupo social “más vulnerable” en México es el de los indocumentados centroamericanos que, por miles, cruzan cada año el país en busca de una nueva vida en EUA, dijo el escritor Alejandro Hernández.

    A propósito del lanzamiento de su nueva novela, Amarás a Dios sobre todas las cosas (Tusquets, 2013), centrada en el drama de una familia hondureña que emigra, Hernández (Saltillo, 1958) sostiene categórico que en su país “no hay grupo más vulnerable que el de los migrantes indocumentados”.

    “Hoy tenemos en México un escenario sumamente complejo en materia migratoria, donde se mezcla por un lado el poder y la crueldad de algunas bandas del crimen organizado, y la indiferencia y en ocasiones la colusión y la complicidad de las autoridades”, aseveró.

    “Los transmigrantes no tienen manera de organizarse, no van a detenerse a hacer una asamblea para elegir un representante... van siempre caminando”, señaló el subdirector del diario El Financiero, quien resaltó que “si hay alguien olvidado en este país son justamente los migrantes centroamericanos”.

    El caso novelado

    Su novela cuenta la historia de Walter y de su familia, una de las tantas que en 2005, tras el paso de un devastador terremoto, se embarcaron en un viaje al norte que les cambiaría la vida.

    Durante el recorrido sufre robos, vejaciones, hambre, persecución y torturas de parte de funcionarios corruptos, pero también de una delincuencia que pronto entendió que los indocumentados podían ser grupos humanos muy rentables.

    “Más del 80% de lo que se narra ahí fue, o visto por mí, o recogido mediante testimonios de los migrantes”, contó.

    Hernández conoce bien el fenómeno, pues durante cinco años se documentó y recorrió las rutas que utilizan los indocumentados en Centroamérica y México hacia EUA.

    “Desde el 2000 la transmigración (cruce por México de indocumentados, sobre todo centroamericanos) empezó a crecer mucho. En 2005 el Instituto Nacional de Migración (INM) anotó a 240 mil. Es la cifra más alta que se haya registrado”, indicó.

    Vejaciones

    El escritor ha visto en los últimos años cómo “de los pequeños abusos se pasó a los grandes delitos”. Si antes algunos policías municipales o agentes migratorios abusaban de los indocumentados, “hoy puede decirse que lo hace prácticamente todo el mundo”, señaló.

    Para los centroamericanos, añadió, México es “una tremenda frontera, larguísima y oscura”.

    Precisó que no solo es la delincuencia organizada la que hostiga a quienes cruzan México en la clandestinidad, sino también la “circunstancial, la que ve a alguien muy desvalido y entonces va sobre ellos”.