Desde aquel 27 de abril de 1967, los holandeses están soñando con este gran momento. Han pasado 46 años y ahora el gran protagonista será Guillermo Alejandro Nicolás Jorge Fernando de Orange-Nassau.
Curiosamente hoy cumple 47 años quien el martes asumirá el rol más importante de su vida: rey de Holanda, después de más de un siglo de tener como regentes a las mujeres en este país europeo.
El Rijksmuseum o Museo Nacional de Ámsterdam acogerá una cena el día antes de la entronización que tendrá como anfitriona a Beatriz de Holanda.
En la Sala de Moisés del palacio real de Ámsterdam, marco de la recepción de Año Nuevo, de recepciones de mandatarios extranjeros y otros actos oficiales, la reina saliente firmará el acta de abdicación, que habrá sido leída por el director del gabinete de la soberana.
Emoción holandesa
Los nuevos reyes Guillermo Alejandro y Máxima y la princesa Beatriz saldrán al balcón del palacio real de Ámsterdam.
Desde allí, agradecerán las felicitaciones y dirigirán un emocionado discurso a las multitudes. Finalmente la princesa de Orange y heredera al trono, la princesa Amalia, acompañada de sus hermanas, las princesas Alexia y Ariane, hará acto de aparición en la balconada.
En la Iglesia Nueva situada en el mismo centro de la ciudad, muy cerca del palacio real y de la popular Plaza del Dam, tendrá lugar el juramento e investidura del rey durante la Reunión Plenaria de los Estados Generales.
Desde la subida al trono de Guillermo I en 1814, la Iglesia Nueva es el lugar donde se celebra la ceremonia de investidura de los nuevos monarcas holandeses. Hasta el momento los reyes Guillermo I, II y III, así como las reinas Guillermina, Juliana y Beatriz han jurado su cargo en este templo.
La Iglesia Nueva también fue escenario el 2 de febrero de 2002 del enlace religioso de Guillermo Alejandro y Máxima.
El gran recorrido
Luego de los saludos por las calles, la ceremonia de coronación de Guillermo y Máxima concluirá con una recepción de autoridades en el Palacio de Ámsterdam. Esta vez el evento será acorde al estándar protocolar de la realeza pero se espera que sea una recepción austera, dada la crisis económica general. En el Muziekgebouw o Edificio de la Música, uno de los auditorios más famosos y con mejor reputación del mundo, los nuevos reyes celebrarán la cena de gala posterior a la entronización.