Mujeres afrohondureñas que destacan

Cada 12 de abril se conmemora el día de la Herencia Africana en Honduras. Artistas, intelectuales, emprendedoras, modelos y defensoras de los Derechos Humanos, son algunos ámbitos sobresalientes de la mujer garífuna a nivel nacional e internacional.

SAN PEDRO SULA.

Este día la comunidad garífuna festeja su 224 aniversario de llegada al territorio hondureño. La historia data que su arribo se produjo luego de que los británicos decidieron deportar a los miembros de esta etnia desde San Vicente hasta la isla de Roatán.

Desde este paradisíaco extremo caribeño, muchos de ellos decidieron partir en busca de tierra firme y así lograron expandirse por el país, principalmente en toda la costa norte, donde hoy conforman, según la Organización de Desarrollo Étnico Comunitario (ODECO), 48 comunidades entre los departamentos de Cortés, Atlántida, Colón, Gracias a Dios e Islas de la Bahía.

Sin duda alguna, la presencia garífuna en nuestro país es motivo de orgullo, ya que no solamente poseen una cultura colorida, ritmos tropicales, deliciosa gastronomía, rituales muy particulares y otras riquezas, sino también por sus dotes intelectuales, artísticos, deportivos, su proyección ante las injusticias y defensa de los derechos humanos y recursos naturales.

Como una manera de destacar el talento femenino de esta colectividad, le presentamos a seis increíbles mujeres que sobresalen a nivel nacional e internacional en las áreas antes mencionadas; todas dignas de ser reconocidas por su perseverancia, entusiasmo y valentía para enfrentar las dificultades que incluyen el racismo y la falta de oportunidades.

Johana Thomas:

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Johana Elizabeth Thomas Zapata, es nacida en La Ceiba, Atlántida, tiene 28 años de edad y, actualmente, estudia un doctorado en la Universidad Estatal de Washington, Estados Unidos.

Johana expresa que desde muy pequeña fue apasionada por las matemáticas, por lo cual, al finalizar la secundaria, ingresó a la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán (UPNFM) para profesionalizarse en dicha rama, antes de finalizar su licenciatura, aplicó a becas y fue aceptada en la UniversityCollege Cork en Irlanda, donde estudió una maestría en Modelos Matemáticos y Programación Científica.

Aquí se convirtió en la primera mujer latina en cursar este programa y, por ende, la primera mujer hondureña y garífuna en lograrlo. “Siendo una mujer, joven, negra especializada en matemáticas he recibido discriminación de varios tipos, comenzando por el hecho que las ciencias es aún un campo dominado por hombres”, expresa Johana.

Respecto a sus planes para este año, la hondureña confiesa que todo su tiempo y energía está enfocado en su programa de Doctorado. “Estoy en proceso de convertirme en investigadora educativa y ese es mi mayor proyecto, al finalizar mis estudios regresaré a Honduras”, señala.

Thomas aconseja que la disciplina, los buenos hábitos y valores morales son herramienta clave para recorrer el mundo y dejar el nombre del pueblo garífuna y Honduras en alto.

Además, sugiere mantener vivas las tradiciones de su etnia difundiéndolas de generación en generación, manteniendo su práctica con alegría y firmeza basados en la pertinencia cultural.

Asimismo, la máster envía un mensaje motivacional a todas las mujeres: “Hay muchas oportunidades de trabajo y estudio dentro y fuera de nuestras fronteras. Este es el momento para salir de nuestra zona de confort y continuar en nuestra lucha para ganar espacios de toma de decisiones, especialmente en el ámbito educativo, social y político”.

Ligia Moreira:

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Ligia Moreira es oriunda de Puerto Cortés, fue criada en las comunidades de Travesía y Bajamar, tiene 36 años de edad, es Licenciada en Mercadotecnia, egresada de la Universidad de San Pedro Sula (USAP) y es madre de dos niñas (9 y 2 años).

Ligia emigró a Estados Unidos en 2016, mismo año en el que emprendió su negocio “Garifashion”, el cual consiste en la elaboración de productos textiles inspirados en la cultura Garífuna, incorporando las novedades de la industria de la moda. Es decir, atuendos que mantienen vivas sus tradiciones, pero se adaptan a las tendencias del día a día.

La hondureña, radicada en Houston, Texas, afirma que no ha sido fácil crear su propia marca en el extranjero, “todo ha sido un proceso, siempre me ha gustado el diseño y dibujar la ropa, a partir de ahí, pude entrelazar lo que me gusta hacer con la carrera que estudié, empecé a comprar las telas poco a poco y a confeccionar los estilos que me imaginaba, también abrí mi página de Facebook y ahí es donde la comercializo”, declara.

Entre los grandes retos que ha logrado vencer menciona que, al principio, no encontraba un proveedor de telas, ya que le pedían comprar a grandes cantidades y eso era imposible para ella. Pero no se detuvo hasta que encontró una buena opción y ahora es ella misma quien diseña los estampados, los colores, las manda a imprimir y realiza las prendas.

No obstante, lograr que las personas vean más allá de las telas también ha sido un reto, es decir, que la gente no se fije únicamente en lo exterior, sino que comprendan el significado de cada detalle, ya que, el amor y pasión por sus raíces la motivan a plasmar la historia y cultura garífuna. Además, expandir sus creaciones hasta el continente europeo es un sueño que va cumpliendo poco a poco.

Sin lugar a duda, Ligia está haciendo su mejor esfuerzo por poner en alto su bandera garífuna y la cinco estrellas en el extranjero, “uno de los momentos en que más feliz y orgullosa he estado fue cuando logré llevar mi colección a una pasarela de modas aquí en Houston en el 2018, fue un evento pequeño, pero significó mucho para mí”, indica.

Moreira manifiesta que les enseña a sus hijas todo lo referente a la cultura garífuna, para que también se sientan orgullosas de su familia y de sí mismas. “Seamos garífunas o no, cuando estamos lejos de nuestro país nos sentimos realmente orgullosos por nuestras raíces y es importante que las personas dentro de Honduras sepan valorarlo. Estoy emocionada y gradecida con este medio de comunicación por explorar más acerca de nosotros, por querer saber de nosotros y hacer que las demás personas también lo sepan”, puntualiza.

Sarahi Quevedo:

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-“Soy una mujer auténtica, segura de mi misma y perseverante”, afirma.

Sarahi Quevedo Miguel es una chica de 22 años, nacida en Tegucigalpa, Francisco Morazán. Actualmente, es pasante de Licenciatura en Banca y Finanzas en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

Es apasionada del arte, especialmente, la pintura. Manifiesta que su musa es su propia cultura garífuna. Siempre plasma las tradiciones de su etnia en cada una de sus obras, por tal razón, decidió también emprender su propio negocio a través del internet y comercializar su trabajo en lienzo.

Sarahi descubrió su don con los pinceles desde muy niña, ya que el dibujo era uno de sus pasatiempos favoritos, por lo cual, sus padres la apoyaron y la matricularon en la Escuela Nacional de Bellas Artes.

Quevedo realiza dibujos en grafito, pintura acrílica, pintura al óleo y acuarela. Es fan del impresionismo y la pintura abstracta, esta última por la libertad que brinda a cada persona de interpretar el arte a su manera.

La jovencita ha estado presente en diversas galerías de arte desarrolladas en el Museo de la Identidad Nacional, Banco Interamericano de Integración Económica, Universidad Nacional Autónoma de Honduras y recientemente realizó una exposición virtual con artistas estadounidenses.

“Este año quiero seguir creciendo con mi emprendimiento y finalizar mi carrera universitaria, ya solo me restan cuatro clases. Mi mensaje para los jóvenes es que no se opaquen, si sienten que tienen talento en algo, explótenlo, no se dejen intimidar, en el camino siempre encontrarán quien les diga “del arte no vas a comer”, pero eso es falso, siempre llegan las oportunidades y lo más importante es sentirse feliz”, afirma.

Su opinión en cuanto al mes de la Herencia Africana en Honduras es la siguiente: “Vale mencionar que, en estos 224 años, no solo se conmemora el aniversario de presencia Garífuna en el país. Sino también la lucha, unión y perseverancia del pueblo Garífuna que va creciendo y sobresaliendo a pasos agigantados. No obstante, hago un llamado de atención para que nuestros derechos se respeten, como humanos y como parte económicamente activa del país”, concluye.

Xiomara Cacho:

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Xiomara Mercedes Cacho Caballero se desempeña como escritora, docente, defensora de Derechos Humanos y promotora cultural. Es la primera mujer garífuna en publicar un libro de poesía en Honduras. Actualmente tiene 52 años, reside en Tegucigalpa, M.D.C. pero su nacimiento ocurrió en Punta Gorda, Roatán, Islas de la bahía.

La trayectoria profesional de Xiomara es muy amplia, se graduó como Licenciada en la enseñanza del Idioma Inglés en la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán (UPNFM), cursó estudios de Educación Especial en Harris StoweStateUniversity, en Saint Louis, Missouri, Estados Unidos. Es Magister en Educación en Derechos Humanos, posee diplomado pedagógico en Educación Superior y ahora mismo es pasante del doctorado en Derecho Internacional.

Además de su brillante participación en la literatura hondureña, fue una de las fuertes candidatas a la titularidad del Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (CONADEH).

Es acreedora de premios nacionales e internacionales:
• Premio internacional voces ancestrales (Guatemala)
• Premio internacional recatando nuestra palabra (México)
• Premio Nacional de literatura
• Premio Nacional Desarrollo Cultural Artístico 2011
• Premio Honduras Cultura y Arte 2018

“Me auto defino como una persona resiliente, muy humana, que se conmueve por el sufrimiento de otros, por la causa de los señalados injustamente, los débiles, los privados de libertad, los presos políticos, los perseguidos, los abandonados, los enfermos, los desesperados. Soy una persona que parte su existencia desde el deseo de dar un sentido noble y humanizador a su vida”, expresa.

En el festejo de los 224 años de presencia garífuna, Xiomara insta a su comunidad a seguir desarrollando políticas para hacer frente a las desigualdades, promocionar el diálogo intercultural y la inclusión de las etnias, ya que estos aspectos deben recibir una verdadera atención institucional.

“El género y la raza han sido las dos desigualdades más ampliamente tratadas, por tanto, se han acometido de forma menos exhaustiva. Lastimosamente, en nuestro país los organismos que se crean para velar por la igualdad de trato y no discriminación de las personas por su raza o etnia, no cuentan con las competencias profesionales ni morales para hacerlo. Es desconsolante que, sobre los pueblos étnicos, lo único que se aborda es la realización de un estudio y una pequeña capacitación para conocer cuál es la realidad sobre su mísera vida”, puntualiza.

Raiza Barrios:

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RaizaTalina Barrios Loreto, es una joven de 26 años de edad, originaria de La Ceiba, Atlántida. Actualmente, es estudiante de la carrera de Recursos Humanos en CEUTEC.

Raiza se ha destacado muy bien en el ámbito artístico, ha sido miembro de la Asociación de Estudiantes Afrodescendientes del Centro Universitario del Regional Atlántico (AFROCURLA), y a través de la danza, representó a Honduras y la UNAH en el 2015 en el Festival Interuniversitario Centroamericano de Cultura y Arte (FICCUA), además de diversas participaciones dentro del país.

También ha laborado como Asistente de Servicios de Habitación en compañías marinas. Habla cuatro idiomas: Español, Inglés, Portugués y Alemán, los cuales aprendió en el barco donde trabajaba, asistiendo a clases y practicando con sus amigos.

Por la naturaleza de su trabajo, logró cumplir uno de sus más grandes sueños: conocer muchos países y nuevas culturas. Además, logró tener destacadas participaciones de canto para los pasajeros de cruceros en los "Crew shows".

Su fascinación por el canto, la descubrió a los 11 años, “cuando nos poníamos a cantar con mis primas, pero desde muy niña miraba cómo mi papá nos tocaba la guitarra y cantaba con mi hermana y conmigo”, comenta.

Asimismo, Raiza expresa que en más de una ocasión han tratado de denigrarla, especialmente en el trabajo con alemanes, sin embargo, estos comentarios negativos no le afectaron gracias a su determinación y autoestima.

“El mejor momento de mi vida, hasta ahora creo que es éste, la pandemia me ha enseñado muchas cosas, he aprendido que esté donde esté, con esfuerzo y dedicación puedes lograr tus objetivos. Siento que estoy viviendo mi mejor momento, gracias a Dios”, expresa la joven.
Su mensaje ante la celebración de los 224 años de presencia garífuna: “debemos continuar en la lucha, nuestra voz no puede seguir apagándose y no pueden seguir llevándose nuestras tierras, en la unión está la fuerza”.

Massay Crisanto:

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Massay Crisanto es hija de padre garífuna y madre mestiza, en la actualidad, realiza su práctica profesional en la carrera de Derecho en Comercio Internacional, tiene 25 años y nació en Comayagüela, Francisco Morazán.

Sus talentos la han llevado a convertirse en una mujer polifacética, participando en muchos eventos como bailarina, modelo, activista y embajadora de cultura, sumado a su carrera universitaria. Cabe mencionar que su inclinación por el arte es herencia de su padre, Armando Crisanto, quien ha sido distinguido por su valioso aporte al país como embajador de la etnia garífuna.

El orgullo y amor por la mezcla de culturas que corren en su sangre la llevan a crear su propio sitio web llamado “Life as a Criolla byMassay” en el que exterioriza aspectos importantes de cada una. Asimismo, Massay confiesa que esta idea nació mientras disfrutaba de un café en la ciudad capital junto a Milca Meza, su mejor amiga.

“El blog consiste en la celebración a mi identidad, combinando sabores, colores y texturas. Y sobre todo es decirle a esta sociedad que mi cabello y mi color de piel no son el problema, sino ellos”, expresa.

Crisanto comenzó bailando en gimnasiadas del colegio a los 13 años, posteriormente, se involucró en grupos coreográficos muy reconocidos en el país como Son Latinos y New Faces. Pero fue partir de los 17 años cuando decidió profundizar en sus raíces garífunas y, desde entonces, forma parte del Centro de la Cultura Garinagu de Honduras, siendo una embajadora cultural, también se proyecta como danzarina en el Ballet Folclórico Nacional Garífuna de Honduras y en la Compañía de Bailes y Ritmos Caribeños MASSAI.

A través de la danza, Massay ha tenido el privilegio de representar la cultura Garífuna a nivel internacional, ha viajado a Nicaragua, Guatemala, Costa Rica, Panamá y varios estados de los Estados Unidos.

Su trayectoria en el modelaje comienza con la propuesta de Fernando Camazots, diseñador y productor en dicha industria. “He trabajado con muchas marcas y diseñadores tanto nacionales e internacionales. También fui la primera modelo en poner mi afro como marca personal en las pasarelas, he sido modelo hace 8 años, los cuáles he disfrutado al máximo y sigo disfrutando”.

Pese a su personalidad extrovertida desde temprana edad, Massay manifiesta haber sido víctima de racismo, “cuando tenía 5 años y estaba en preparatoria me di cuenta que era negra y que eso era "malo" para esta sociedad, porque mis compañeros era lo único que mencionaban de mí, sus comentarios ofensivos hicieron que durante dos años regresara llorando a mi casa después de clases”, rememora.

“Además, una vez recibí un comentario racista de mi maestra de primer grado enfrente de toda la clase solo por la forma de mi cabello; la verdad es que no me alcanzaría un día para contar todo el racismo por el que he pasado en mi vida”, comenta.

No obstante, el apoyo emocional de su madre le hicieron superar los complejos y afianzar la seguridad en sí misma, “tuve que conocer mi historia para saber lo valiosa que soy y lo que representa ser negra”, afirma.

Referente al tema de los 224 años de presencia afrodescendiente en el país, Crisanto se dirige a la población hondureña: “No es una celebración, sino una conmemoración por los aportes que la cultura Garífuna ha hecho al país, a pesar de que vivimos en una violencia sistemática en donde se están violentando los derechos humanos de nuestro pueblo. Esperamos mejores tiempos, en donde no se nos mate por cuidar y proteger el patrimonio cultural y la vida en sí misma, cómo la madre tierra y todo lo que rodea a las 36 comunidades y 10 asentamientos del pueblo Garífuna”, concluye.

La Prensa