Hijas de los reyes de Holanda, centro de polémica

Las Princesas permanecieron varios días en Grecia después de la marcha de sus padres.

HOLANDA.

Los Reyes Guillermo y Máxima de Holanda se han convertido en objeto de críticas esta semana tras conocerse sus vacaciones a Grecia en un momento en el que el país está semiconfinado y el Gobierno recomienda viajar solo para lo imprescindible.

Tras la polémica desatada, y apenas unas horas después de aterrizar, los Reyes volaron inmediatamente de vuelta, emitieron un comunicado oficial e incluso compartieron un vídeo pidiendo disculpas por su comportamiento, que ellos mismos calificaron de «imprudente».

«Me dirijo a ustedes con pesar en mi corazón. Nuestro viaje a Grecia ha provocado fuertes reacciones de muchos holandeses. Me duele haber traicionado su confianza en nosotros», dijo afligido el monarca, que reconoció que fue muy «imprudente no tomar en cuenta el impacto de las nuevas restricciones en nuestra sociedad». En su discurso, que ha tenido una gran repercusión por la imagen de unos monarcas muy serios y apesumbrados, el Rey Guillermo explicó que «ellos mismos tomaron la decisión de regresar asumiendo que no deberían haberse ido».

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Hija de los reyes Máxima y Guillermo de Holanda.

Sin embargo, a pesar de esta disculpa de alcance mundial parecía haber sofocado el fuego, ahora son sus dos hijas mayores, Amalia -heredera al Trono- y Alexia, quienes se han visto rodeadas de polémica. Y es que, tal y como se ha conocido, las jóvenes no resgresaron de sus vacaciones griegas junto a los Reyes y su hermana pequeña, Ariane, sino que permanecieron allí tres días más antes de regresar.

Se dio por hecho que los cinco volvieron el sábado al país, sin embargo, unas fotografías de Alexia y Amalia regresando en avión este martes, que han sido publicadas por el medio de comunicación «De Telegraaf», hicieron saltar las alarmas. Según un nuevo comunicado emitido por el Servicio de Información del Gobierno, las princesas no volvieron antes porque no había plazas disponibles, una afirmación que está siendo también muy cuestionada.

Tras el escándalo, el primer ministro, Mark Rutte, ha asumido la responsabilidad de no haberles pedido a los Reyes que cancelaran ese viaje. Él es responsable a nivel ministerial de las decisiones del Rey, pero no apareció hasta dos días después para defenderles y asegurar que les aconsejó mal, al no haber calculado «bien» el impacto de su marcha.

La Prensa