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Meghan Markle en nueva polémica por actitud de "diva"

La prohibición de que los miembros del público tomaran fotos a la duquesa a su paso por Wimbledon ha reavivado los rumores sobre su supuesto carácter controlador y obsesionado con su imagen.

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La duquesa de Sussex en Wimbledon el pasado 4 de julio.
La duquesa de Sussex en Wimbledon el pasado 4 de julio.

Reino Unido.

Meghan Markle ha dejado claro que no pretende ser como su fallecida suegra, la princesa Diana, apodada la princesa del pueblo por su naturalidad y accesibilidad con el público.

Desde que se unió a la monarquía británica, la duquesa de Sussex se ha enfrentado a varias polémicas debido al comportamiento muy diferente del que supuestamente haría gala en público y en privado, y que habría provocado la dimisión de varios miembros del personal de Kensington desde su mediática boda.

Su paso por Wimbledon el jueves para apoyar a su buena amiga Serena Williams ha vuelto a reavivar esos rumores sobre el carácter difícil y controlador de la esposa del príncipe Harry.

Como era de esperar, en especial al tratarse de una de las pocas apariciones que ha realizado desde que se convirtiera en madre, todas las miradas se posaron en la antigua actriz en cuanto hizo su aparición acompañada de dos amigas, para analizar al detalle desde su aspecto al atuendo que había elegido para la ocasión, pero hasta ahora no había trascendido ninguna información sobre las fuertes medidas de seguridad que la rodearon.

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Al parecer, los miembros de su dispositivo repitieron en varias ocasiones a otros miembros del público que no podían tomar fotos a la duquesa a pesar de que se encontraba en una parte pública de las gradas, y existiría incluso una grabación en la que uno de los guardias aparece hablando con un hombre que sostenía un teléfono móvil en la mano mientras le pedía aparentemente que borrara cualquier imagen que hubiera sacado de Meghan aunque, al final, parece que este último solo estaba tomándose un selfie.

La excusa que se utilizó en todo momento para justificar esa norma es que Meghan se encontraba allí a título privado, y no en un acto oficial.

La ironía de todo este asunto sería que esos mismos guardaespaldas no pusieron ningún impedimento para retratarla cuando se puso a charlar con un niño pequeño.

La otra gran duda es de quién habría partido la iniciativa de censurar las fotos, si de la propia duquesa o de los responsables de su seguridad, una cuestión sobre la que existen opiniones encontradas.

Por otro lado el periodista británico Piers Morgan recalcó que la duquesa habría reservado el lugar pagando con dinero de los contribuyentes, mientras que Kate Middleton, quien disfrutó de uno de los partidos de Wimbledon días antes, no tuvo problema en sentarse en las gradería general con el resto de los espectadores.

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Las críticas vienen después que Meghan decidiera bautizar a su hijo, Archie, a puerta cerrada, contrario a como lo han hecho el príncipe William y Kate Middleton con sus tres hijos.

Todo después de que los duques de Sussex utilizaran el dinero de los contribuyentes para realizar una remodelación de más de dos millones de dólares a su nueva casa Frogmore Cottage.