El tiempo y la muerte no pudieron separarlos. Las cenizas de un matrimonio, que se juró amor hasta el final de sus días, reposan ahora en urnas que permanecen juntas como en una eterna luna de miel.
Ella, sampedrana, falleció hace 10 años y fue sepultada. Él, sudamericano, murió hace un año. Su deseo era ser cremado. Sus hijos no querían enterrarlos separados, pero tenían que cumplirle el deseo a su padre.
Entonces decidieron exhumar el cuerpo de su madre y
cremarlo el mismo día que el de su papá. Por ocho años, las dos urnas permanecieron en los nichos cinerarios del cementerio Jardines del Recuerdo y fueron trasladados a Sudamérica cuando sus hijos decidieron cambiar de domicilio.
La cremación -reducir el proceso natural de descomposición de un cuerpo por medio del calor- fue lo que le permitió a la familia tener a sus ascendientes unidos más allá de la muerte.
Aumento
San Pedro Sula es la única ciudad hondureña donde se crema a los fallecidos. Este servicio funerario empezó en 2008 y únicamente la Inmobiliaria de Cortés presta el servicio.
Desde hace cuatro años se han hecho 350 cremaciones de unos 100 hondureños y 250 extranjeros. El servicio es nacional y sigue los ritos de un entierro tradicional. Los trámites de defunción son iguales, pero el precio es más bajo, asegura el gerente de la Inmobiliaria, Marco Antonio Raudales. “En lo que va del año se han llevado a cabo 30 cremaciones. La gente está optando por el servicio; además hay ya unas 400 reservaciones de quienes desean ser cremados después de morir”.
Los registros muestran que los hombres prefieren más el proceso que las mujeres.
La empresa ofrece planes para todas las personas con traslados de Tegucigalpa a San Pedro Sula. Ese servicio desde la capital incluye traslado, cremación, urna cineraria, trámites, impuestos municipales y caja de cartón. Todo por 38 mil lempiras.
En la ciudad, el servicio incluye la sala de velación ejecutiva, ataúd de renta ejecutivo, cremación, urna cineraria e impuestos municipales por 50 mil lempiras; entretanto, el servicio de cremación de La Ceiba cuesta cuatro mil menos. El pago debe ser de contado, pero hay financiamiento disponible hasta de 36 cuotas.
En la empresa dicen que el número de personas que han cremado durante cinco años no es tan alto porque en nuestra sociedad no está arraigado el proceso.
Las religiones como el hinduismo y el budismo ordenan el uso de la cremación. En dichas religiones, el cuerpo es visto como un instrumento portador del alma al nacer. El cadáver no es considerado sagrado desde que el alma lo ha abandonado; así pues, la cremación no es considerada poco ética por la religiones orientales.
Keyllin Pineda, relacionista de la compañía, dice que tiene diversidad en servicios funerarios y que la cremación puede reducir hasta en 50% los gastos de repatriación de un extranjero. Al cremar, la empresa entrega todas las cenizas en urnas cinerarias disponibles en distintos materiales como cerámica, madera o metal.
También hay opciones para la disposición final de las cenizas en nichos cinerarios de pared, de madera-cristal, columbario de mármol para cenizas, jardín celestial y en los lotes.
Para paquetes reservados hay más personas de zonas en el interior del país como ganaderos, maestros y cafetaleros.
“Muchas familias se llevan las cenizas a sus casas y cuando están preparadas las llevan al parque memorial para depositarlas en un nicho”.
La cremación, un servicio que día a día crece. Es el proceso que permite cumplir el precepto bíblico “Polvo eres y en polvo te convertirás”.
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