San Pedro Sula es la sede del primer Congreso Nacional Vocacional que reúne a jóvenes, sacerdotes, obispos y diferentes integrantes de la Iglesia Católica.
El evento se desarrolla desde anoche en el instituto La Salle y tiene como lema Hacia una cultura vocacional.
El objetivo del encuentro es fortalecer la cultura vocacional para que los bautizados asuman su llamado a ser discípulos y misioneros de Cristo en las circunstancias actuales del país.
“La propuesta que tenemos como Pastoral Vocacional Nacional es relacionar la cultura y la vocación. Hay muchos jóvenes comprometidos con la Iglesia y es un signo de esperanza.}
Queremos profundizar y reorientar en la experiencia de vocación no solo religiosa o sacerdotal, sino también en la de servicio, la vocación del voluntariado. La idea es unir la cultura y la vocación”, dijo el sacerdote Noé Alvarenga.
Hoy a partir de las 8:00 am, los participantes, entre ellos 150 jóvenes de las nueve diócesis católicas, reflexionarán sobre la situación económica y de seguridad del país.
Ángel Garachana, obispo sampedrano, les dirigirá por la tarde a los jóvenes el mensaje El rostro de la palabra. En el congreso participará la mayoría de obispos del país y unos 20 sacerdotes de diferentes diócesis.
Además se les explicará a los asistentes sobre la cultura de las vocaciones y algunos elementos teológicos, cristológicos y eclesiales de la pastoral vocacional.
Otro tema que se tratará será la vocación bautismal como fuente de todas las vocaciones y eje transversal de la acción evangelizadora de la Iglesia.
Se hablará solo sobre el papel del promotor vocacional, la identidad, el lugar y la tarea de la animación vocacional. Además, sobre las líneas de acción y las propuestas de los itinerarios vocacionales que los tiempos actuales reclaman.
El viernes participarán en una noche cultural que amenizarán artistas católicos y otros del ámbito nacional.
El sábado cerrarán con una caminata que iniciará en el instituto María Auxiliadora hasta llegar a la catedral, donde participarán finalmente en una eucaristía dirigida por monseñor Ángel Garachana.