Vacas, caballos y perros rebuscan entre la basura junto a los niños, adultos y hasta mujeres embarazadas. Los supervisores no usan ninguna mascarilla y es evidente la alta contaminación.

El crematorio de la capital industrial ya cumplió su vida útil. El desinterés, la falta de recursos y el incumplimiento de la resolución emitida por la Serna (Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente) se conjugaron y han relegado el tema a un cuarto plano porque ni siquiera figura en la agenda municipal.

El 6 de abril de 2001, personal de la Deca (Dirección General de Evaluación y Control Ambiental) realizó una inspección en el botadero municipal.

En esa revisión se determinó que las actividades desarrolladas allí han causado impactos negativos en el ambiente, contaminación de cuerpos de aguas superficiales y subterráneas y recomienda un plazo de 10 años para trasladarlo a otro lugar.

En esa misma resolución emitida por la Serna se le concedieron a la Alcaldía cinco años para presentar una propuesta de reubicación del botadero.

Los 10 años se cumplieron en 2011 y la propuesta nunca se presentó. Según el contrato de cumplimiento de medidas de normalización para la continuación de operación del botadero, la Alcaldía tenía que mejorar desde hace cinco años el área de recepción y control de desechos con medidas de seguridad para los carros, operarios y demarcar las áreas con pintura y túmulos. Nada se ha cumplido, pues el personal que se encarga de la recolección no tiene el equipo apropiado para el trabajo.

La Alcaldía también estaba en la obligación de colocar los rótulos que especifiquen las áreas restringidas, advertencias en las zonas sensibles y restricciones de personal.

Hasta cursos de primeros auxilios para el personal que labora en el botadero se recomendaron; sin embargo, se puede observar en el botadero que llegan desechos hasta hospitalarios, según los trabajadores.

Sin control

La Prensa realizó un recorrido por el lugar
y comprobó que nada de esto se está cumpliendo. La cantidad de pepenadores aumentó y las condiciones son casi deplorables.

Se desconoce quién es el dueño del ganado que permanece en el lugar y si este es destazado o qué hacen con las reses.




Según el contrato de cumplimiento entre Serna y la Alcaldía, la Unidad Ambiental Municipal será la responsable del control y el seguimiento del proyecto para que se cumplan todas las medidas de seguimiento. Serna fue clara: durante los 10 años que se le permitió seguir operando al basurero se tuvieron que implementar las prácticas recomendadas en la auditoría ambiental.

Jesús Paz, gerente de Desechos Sólidos, asegura que el botadero municipal aún tiene vida útil, pero se está pensando en otro sitio porque el problema es el recurso y no tienen ayuda de ningún tipo.

“Estamos buscando, pero no tenemos recursos. Le estamos sacando el mayor provecho porque el botadero ha tenido un mal uso”, dijo. Se opera con una sola báscula y esperan 1,200 toneladas diarias de basura por la temporada navideña.