Con la promesa de Finanzas de saldar la deuda de ocho meses de salarios atrasados en la primera semana de abril, el personal de limpieza del hospital Mario Rivas se reincorporó ayer por la tarde a sus labores.
Cansadas de escuchar promesas, las aseadoras decidieron este lunes paralizar sus labores y le llevaron así un mensaje a la Secretaría de Finanzas para que desembolse el pago de más de 100 personas dedicadas a este oficio en el centro asistencial.
Ante la negativa de las aseadoras de reintegrarse a sus puestos, los pasillos de los cuatro pisos del Rivas permanecieron en condiciones insalubres durante tres días por los incontables cúmulos de basura en todas las esquinas de las áreas.
La situación obligó a todo el personal de enfermería, médicos internos y familiares de los pacientes a tomar escobas y trapeadores para evitar que la salud de los enfermos empeorara y se desarrollara una epidemia. “Hemos hecho una colecta para equiparnos de bolsas, desinfectante y cloro y limpiar el área”, dijo la enfermera Edna Flores.
Añadió que les preocupaba que la huelga se prolongara hasta Semana Santa, ya que las emergencias que se puedan presentar los mantendrían tan ocupados que no podrían limpiar y pondrían en riesgo la vida de los internos.
María Flores, enfermera del área de medicina de mujeres, dijo que está de acuerdo con el paro de labores, ya que calificó como inaudito que les adeuden ocho meses de salario a las aseadoras. “Necesitan su pago. Hay una muchacha de aseo que aquí vive porque no puede pagar dónde quedarse. Esperamos que se resuelva esto lo más pronto posible para que puedan reincorporarse a su trabajo”.
Víctor Reyes, jefe del personal de aseo en el Rivas, indicó que si las autoridades no les daban respuestas positivas a sus peticiones, abandonarían las emergencias.“Les vamos a demostrar que somos importantes en el hospital” .
Senobia Morel, otra de las afectadas, dijo que esperan que las autoridades no les abonen ni uno ni dos meses, ya que “con eso no hacen nada”, y si lo hacen, podrían retomar la huelga. “Estamos llenos de deudas. Ando sin desayunar ni almorzar y Pepe Lobo comiendo los tres tiempos en el Vaticano”, se quejó Morel.