Más de 900 negocios en Honduras han cerrado operaciones por crisis

Restaurantes, talleres, agencias de viaje y tiendas de ropa han clausurado por la pandemia.

Varios restaurantes en San Pedro Sula han cerrado operaciones, aseguró Menotti Maradiaga.
Varios restaurantes en San Pedro Sula han cerrado operaciones, aseguró Menotti Maradiaga.

San Pedro Sula, Honduras.

Más de 700 negocios han cerrado solo en San Pedro Sula y Tegucigalpa debido a la crisis económica tras seis meses de emergencia por la pandemia del covid-19 en Honduras.

A nivel nacional han clausurado operaciones 950 empresas y el 75% de ellas corresponde a San Pedro y la capital, según la Secretaría de Trabajo.

Restaurantes, talleres, agencias de viajes, car wash y tiendas de ropa figuran entre los negocios que cesaron en la Capital Industrial por el confinamiento obligado para evitar la propagación del virus.

Actualmente, hay muchos rótulos de “se vende” o “se alquila este local” en distintas partes de la ciudad, porque algunos empresarios han clausurado definitivamente sus empresas y otros han trasladado sus operaciones a sus casas para ya no pagar alquiler.

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Menotti Maradiaga, presidente de la Federación Nacional de Cámaras de Comercio de Honduras (Fedecámara), dijo que aunque la mayoría de empresas que han cerrado son pequeñas y medianas hay también grandes empresas con años de existir que no han aguantado la falta de ingresos.

“Hay unos que cerraron porque no lograron soportar el pago de impuestos, pago de alquiler y otros compromisos y otros que estaban en la legalidad pasaron a la informalidad. Hay restaurantes y talleres grandes que cerraron. Por ejemplo, el restaurante Los Cebollines ya está vendiendo todo su equipo. Hay cadenas de restaurantes que tenían cuatro sucursales y solo se quedaron con dos”, explicó Maradiaga.

Anualmente, más de 16,000 empresas renuevan sus permisos de operación en la alcaldía. Se estima que en la zona norte operan más de 10,000 micros y pequeñas empresas, la mayoría en la informalidad.

Maradiaga detalló que aunque la Secretaría de Trabajo reporta el cierre de 950 empresas, estima que el número asciende a las 2,500 empresas clausuradas entre pequeñas y medianas formalizadas a nivel nacional.

En cuanto a las suspensiones laborales, la Secretaría de Trabajo reporta más de 160,000 suspensiones. Maradiaga estima que en San Pedro Sula se han perdido unos 70,000 empleos.

Explicó que aunque San Pedro Sula está en fase uno, las empresas no están teniendo las ventas esperadas.

“Hay poco movimiento comercial. Los pequeños negocios como car wash, lavanderías, sastrerías y talleres de servicios no están alcanzando a pagar los compromisos con el número de clientes que les llega. Esto se debe a que las personas tienen grandes deudas en tarjetas de crédito más las suspensiones, tiempo que no han recibido salario”.

Añadió que es necesario que la ciudad avance a la fase dos; ampliar la capacidad laboral a un 40% y añadir un segundo dígito de circulación a diario.

“Las mipymes necesitan productos financieros que les permita realizar readecuaciones de deuda, capital de trabajo e inversiones fijas en esta nueva normalidad con tasas accesibles, mayor tiempo y procesos simplificados”, agregó.

Fuad Handal Katimi, presidente regional de la Asociación Nacional de Industriales (Andi) en San Pedro Sula, dijo que actualmente con el 20% de la fuerza laboral no se puede producir ni vender igual que antes de la pandemia y de lo que se requiere para salir de sus costos fijos.
“Es urgente avanzar con la fase dos, pero debe hacerse con la venia de la mesa multisectorial y de todos los involucrados”.

Handal Katimi indicó que los negocios no están vendiendo ni siquiera el 50% de lo que vendieron en este mismo período del año pasado.

“Es necesario que el empresario pueda obtener préstamos a baja tasa de interés y a largo plazo y eso todavía no está ocurriendo con la banca”, apuntó.

Esperanza Escobar, líder de mipymes, compartió que ante la crisis, algunos pequeños empresarios han optado por otros rubros en los que ven más posibilidades de ganancias como la bioseguridad, alimentos, servicios de mandados, comercio, entre otros.

“Siempre hay una subsistencia. Las mipymes dejan de lado lo que están haciendo y venden lo que se está moviendo, buscan alternativas y las redes sociales para ofrecer sus productos”.
Escobar señaló que la mipyme está avanzando lento en esta fase de reactivación económica.

La Prensa