Es administrador, maestro y reparte comida por la noche

Gabriel Mejía Mencía es profesor de Matemáticas, Ciencias Naturales y Educación Física de un colegio sampedrano y repartidor de Hugo.

Mejía charló con LA PRENSA mientras se preparaba para repartir. Fotos: Franklyn Muñoz
Mejía charló con LA PRENSA mientras se preparaba para repartir. Fotos: Franklyn Muñoz

San Pedro Sula.

Ante la necesidad de suplir las necesidades de su hogar, muchas personas se las ingenian y algunos laboran en dos y hasta tres lugares para generar ingresos.

Tal es el caso de Gabriel Mejía Mencía, licenciado en Administración de Empresas, egresado (en 2012) de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (Unah-vs), quien labora de día como profesor y de noche como repartidor de la empresa Hugo.

Emprendimiento en Hugo
Esta empresa da la oportunidad de agenciarse recursos extras a personas que cuentan con una motocicleta para repartir comida y encomiendas.

Antes del autoaislamiento por el Covid-19, Mejía impartía presencialmente sus clases de Matemáticas, Ciencias Naturales y Educación Física a los alumnos de séptimo a noveno grado del colegio Mundo Infantil, en la colonia Santa Marta de San Pedro Sula.

Al terminar de impartir el pan del saber a los jóvenes, Mejía se se ponía la distintiva camisa y mochila morada de Hugo para repartir comida hasta cerca de la medianoche.

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Con el cese del sistema educativo presencial, Mejía no suspendió su labor de docente, pues ha seguido enseñando a sus alumnos a través de la plataforma Zoom y aprovechando el tiempo en repartir más ordenes en Hugo.

Algunos alumnos no tienen acceso a computadora o carecen de internet, entonces el profesor pasa dejándoles la tarea en moto para que no pierdan las clases. Mejía, con más de 10 años en la docencia, llegó a esta empresa de delivery tras quedar desempleado en 2019 y no encontrar oportunidades como administrador de empresas ni como profesor. Sin embargo, en enero de 2020, cuando volvió a ser contratado como docente, no abandonó Hugo para apoyar con mayores ingresos a su esposa Dunia Raquel Valencia y su hija Génesis, quien lo ve como un superhéroe.

Entregas

En el aislamiento, la carga laboral como repartidor de Hugo ha sido mayor; sin embargo, Mejía reconoce que la gente ha sido generosa con las propinas para quienes les llevan los víveres y comida.

“Para mí esto ha sido una buena experiencia, le puedo decir que como profesional nunca había sido remunerado como en Hugo, solo es de trabajar con disciplina y perseverar”, expresó.

Entre las aspiraciones de este teleño residente en San Pedro Sula está adquirir una casa para su familia y ver a su hija convertirse en una profesional exitosa.

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En esta moto, Gabriel Mejía reparte alimentos.
La Prensa