Reciclaje: 20,000 personas viven de recoger desechos en San Pedro Sula

Mil toneladas, de las 15,000 procesadas en Invema, provienen de países del Caribe y CA.Muchas personas que recolectaban los materiales renunciaron por bajo precio del plástico

Los plásticos son llevados por los recolectores y se separan contaminantes y etiquetas con máquina.
Los plásticos son llevados por los recolectores y se separan contaminantes y etiquetas con máquina.

San Pedro Sula, Honduras

Recoger plásticos, hierro, cartón, baterías y otros desechos les produce ingresos directos a más de 20,000 personas, sin contar a cientos más que les asisten en este arduo trabajo.

En San Pedro Sula funciona desde hace 26 años una empresa que procesa cerca de 15,000 toneladas de material reciclable, el cual se recoge de SPS, de casi todos los rincones de Honduras, de países de la región y hasta del Caribe.

George Gatlin, director general de Invema, informó a LA PRENSA que se procesan mensualmente ocho mil toneladas de hierro, dos mil toneladas de plástico, 1,500 toneladas de aluminio, cobre, bronce y radiadores, 700 toneladas de baterías de automóviles, 500 toneladas de papel y cartón y 28 toneladas de chatarra electrónica.

De ese condensado, unas mil toneladas son traídas del extranjero en contenedores por vía marítima de países como Aruba, Haití, Curacao, República Dominicana y Puerto Rico, además de los vecinos centroamericanos.

Solo el hierro, cobre, bronce y aluminio no se funden en Invema porque no hay tanto volumen para hacer rentable ese proceso, por lo que se exporta en bruto compactado a Corea, EUA, Brasil, España e India, entre otros, que los utilizan para industria automotriz y construcción.

Invema emplea directamente a más de 20,000 personas que con sus familias se dedican a recoger el material.

Walter Perdomo, quien con un bus escolar modificado lleva semanalmente toneladas de material a Invema que recoge en la región del Atlántico, dijo: “me dedico a esto desde que tengo 13 años, vengo desde más adelante de Colón, traigo botes, hierro, chatarra, aluminio, cobre y baterías. Comencé de ayudante, ahora soy motorista y la gente me va a vender el material a mi casa. Esto me ha servido para salir adelante, mi equipo de trabajo y toda mi familia está involucrada en esto”, comentó.

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Una vez procesado el plástico es elevado a grado alimenticio y se guardan en bolsas herméticas para vender a las embotelladoras.

Problema

Gatlin enfatizó que las familias que se dedican al reciclaje están en desventaja porque el precio del plástico está vinculado al valor internacional del crudo por ser derivado del mismo. En una década, la libra de plástico descendió de ocho a cuatro lempiras y mucha gente decidió no seguir en esta labor.

Invema, por la gran cantidad de plástico por reciclar, cuenta con máquinas austriacas para tratar el 100% este material y llevarlo a grado alimenticio en forma de láminas de termoformado para empaques o en pellets (pelotitas) que es la forma para hacer botellas, procesos en los que está certificado por la FDA de Estados Unidos y EFSA de Europa.

Lamentablemente ni una libra de ese plástico se vende en Honduras porque a las embotelladoras les resulta más rentable usar recina virgen importada que la reciclada en Honduras porque esta es más cara por la labor de recolección, a la cual se le tuvo que poner un precio por libra.

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El plástico también se deja en láminas para bandejas. 6. Hierro compactado para exportar.

Alternativas

El Gobierno a través de Mi Ambiente reunió durante ocho meses a las recicladoras y alcaldías para buscar soluciones para que el plástico no llegue a los ríos y costas hondureñas.

Al exponer el desinterés de los recolectores por el bajo valor del plástico ligado al precio internacional, se determinó crear la Ley de Gestión Integral de Residuos, que de ser aprobada por el Congreso dictará que toda botella de plástico producida en embotelladoras nacionales tenga 25% de contenido reciclado nacional para incentivar, crear más demanda de botellas y por lo tanto subir el precio en la calle al mejorar la venta del producto final.

La Prensa