08/08/2022
07:02 PM

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“Miramos gente extraña y escuchamos que mueren personas...aquí solo Dios con nosotros”

Reos de alta peligrosidad en El Pozo inciden en el aumento de violencia y actividad criminal suscitada en Santa Bárbara. Presencia de la Pandilla 18 y Mara Salvatrucha allanaría el camino hacia la extorsión.

Santa Bárbara, Honduras.

Ángel Zúniga permanece sentado y descansando sobre el quiosco del parque central de Ilama mientras observa y escucha el sonido de los pájaros en los alrededores. El joven, de vestimenta humilde y acento local, cuenta que la población del municipio no está contenta desde hace un tiempo por lo que representa la cárcel de El Pozo.

“Aquí nada es lo mismo, la gente tiene temor, antes era un pueblo sano y ahora vienen personas que no conocemos. Se escucha que hay enfrentamientos allá dentro y nos da miedo principalmente por nuestros hijos, lo que hacemos es pedirle a Dios para que nos cuide, aquí solo él con nosotros”, relata.

La Unidad de LA PRENSA Premium realizó un recorrido al interior de los municipios de Ilama y Chinda. En ambos lugares, a lo cerca se observa pocas personas en las afueras, algunos acostumbran a sentarse enfrente de su casa por las tardes para platicar mientras beben café con pan o refresco.

Tanto Chinda como Ilama parecen pueblos fantasmas, están abrazos por una estela de montañas, aquí el ruido es el mayor ausente de esquina a esquina y predominan las casas viejas, incluyendo las municipalidades, que parecen edificios abandonados.

Insatisfacción

Patricia Pineda tiene un negocio de comida enfrente del parque de Ilama, la mujer asegura que el funcionamiento de la cárcel no le afecta tanto porque aprovecha las visitas de familiares y hay movimiento económico. “Desde luego que cuando ocurren enfrentamientos nos da miedo porque peligramos, lo mejor sería mover El Pozo y poner una maquila o algo que sirva de trabajo para los jóvenes y que evite que emigren hacia México o Estados Unidos”, dijo.

Don José y su esposa viven y tienen una pulpería a unos cuantos metros de la prisión, son los únicos que radican enfrente de ese corredor. “Ya nos acostumbramos, no tenemos problema, pasan grandes relajos y escuchamos que la gente muere, pero no nos da miedo porque se supone que es de máxima seguridad. Muchos sugieren que nos vayamos, pero tenemos el negocio desde ante de que empezara El Pozo y nos va bien en las ventas por las familias que visitan”, mencionó el anciano.

Vecino de Chinda

“El Pozo no es un tema que se discuta tanto, pero la inseguridad ha crecido en los pueblos, hoy todos desconfían de todo mundo, pues ha venido gente extraña a la zona”

Héctor Medina

Contó que cuando se dan conflictos en la cárcel miran pasar las patrullas y ambulancias, pero mantienen la calma y se cuidan entre ellos al ser un pueblo unido.

“Miramos gente extraña y escuchamos que mueren personas...aquí solo Dios con nosotros”

Mientras tanto, Belinda Briones, su hijo Moisés, Héctor Medina y Bestalina Álvarez, cuatro vecinos de Chinda, coinciden que el municipio ha sido un lugar seguro durante años, pero reconoce que últimamente las cosas han cambiado.

Belinda opina que “estamos bien aunque tengamos El Pozo cerca, pero el comercio sí ha bajado”; Moisés comenta que “he escuchado que allí ha habido desastres y eso significa que la seguridad no sirve, mejor hubieran dejado el presidio”; Héctor sostiene que “aquí ha sido tranquilo, podemos circular a la hora que queramos, no afecta tanto la delincuencia común y los turistas nos visitan de vez en cuando”; Bestalina aclara que “sí sentimos temor, a veces escuchamos que se fugan y andan cerca, a uno le da miedo porque salimos a las montañas. Cuando supe que instalarían El Pozo lo cuestioné, era mejor un centro educativo para beneficiar a los pueblos”.

Atados

Henry Paz, alcalde de la vieja Municipalidad de Ilama, reconoce que con la operatividad de El Pozo ha habido una mejoría económica a nivel de municipio porque muchas personas llegan para gastar en negocios o quedarse en hoteles; sin embargo, teme que la seguridad del sector se llegue a descontrolar tarde o temprano, puesto que hasta hace poco había presencia de militares en los alrededores; sin embargo, la custodia de los efectivos militares se esfumó desde que la Policía Nacional tomó las riendas de El Pozo a inicios de marzo del presente año.

Alcalde de Ilama, Santa Bárbara

“Siento que es importante que haya presencia militar en la zona, pues se ha visto la diferencia desde que la Policía Nacional tomó el cargo de manejar las prisiones”

Henry Paz

El funcionario detalló que en este momento hay un desorden en el sector y que temen se descontrole la situación.

“Miramos gente extraña y escuchamos que mueren personas...aquí solo Dios con nosotros”

“Las autoridades nos deben escuchar en un cabildo abierto para analizar con el pueblo qué se puede hacer, quitar El Pozo es el deseo de todo mundo, pero francamente lo miro imposible”, externó.

El edil recordó que cuando se suscitan amotinamientos en El Pozo no les impacta tanto como población, pero sí genera pánico, se observa y escucha el ruido de las ambulancias y patrullas de un lugar a otro. Aseguró además que como municipalidad no tienen un plan de contingencias en caso de que la inseguridad de agudice, puesto que son una alcaldía pobre y de categoría C.

Economía

La presencia de la prisión también está afectando la inversión, según lo refrendó el empresario Vladimir Polanco, presidente de la Cámara de Comercio de Santa Bárbara, quien asegura que la cárcel fue una mala decisión de las autoridades pasadas y “un engaño” a la población porque “inicialmente se manejaba que sería una granja penal para reos de baja peligrosidad, pero al final trajeron presos de máxima seguridad y el operativo fue algo que jamás en la historia como ciudadanos habíamos mirado”.

Presidente de la Cámara de Comercio de Santa Bárbara

“Hay un antes y un después de El Pozo en los municipios de Santa Bárbara”

Vladimir Polanco

Mencionó que antes de que entrara en funcionamiento esa cárcel había prácticamente cero delincuencia, pero ahora ha crecido, adicional a la falta de ocupación de la gente

“Miramos gente extraña y escuchamos que mueren personas...aquí solo Dios con nosotros”

El empresario adujo que “hay un descontento total, no era adecuado poner un penal así en medio de tantos pueblos, eso ha ocasionado que se viva con incertidumbre, no sentimos la misma seguridad de antes y nos han expuesto a personajes de alta peligrosidad con su entorno”, señaló con pesar el dirigente empresarial en el occidente del país.

Polanco aceptó que este tipo de proyectos, aunque sí llevó beneficio económico en el marco de la construcción y comercios porque se fortalecieron, también hubo varios negocios que desaparecieron por la crisis económica e inseguridad reportada en el departamento.

Notas

1. El Pozo generó optimismo en la población porque se decía que reos estarían completamente aislados y no iba a afectar a los pueblos.

2. El hecho de que El Pozo fuera construido en Ilama, afectó a un polo de cinco municipios clave del departamento de Santa Bárbara.

3. Al menos 60 agentes policiales han intervenido sectores de Santa Bárbara por la ola de violencia y paso de droga.

4. El miedo por el asentamiento de estructuras criminales se ha acrecentado en Ilama, Chinda, Gualala, Trinidad, Colinas, San Luis y la cabecera de Santa Bárbara.

5. Ilama tiene una población aproximada de 9,251 personas, mientras que en Chinda hay 5,226, según proyecciones dadas por el INE.

Arguyó que Santa Bárbara ha carecido en los últimos años de inversión extranjera, pues la mayoría de empresas que allí funcionan son propiedad de empresarios locales.

Lamentó además que Santa Bárbara en general no sea en este momento un atractivo turístico, pues tampoco han existido grandes proyectos de edificación oficial ni privada, por lo que dijo, como Cámara buscarán identificar qué puede hacerse para rescatar estos pueblos. Desde que opera la cárcel “todo mundo desconfía de todos, llega mucha gente extraña a la cabecera y lugares rurales, sobre todo quienes visitan a los presos”, sostuvo.

Alcaldías no tienen un verdadero plan de contingencia en caso de que la inseguridad llegue a niveles nunca antes vistos en el departamento

El centro penal que estaba instalado en el casco urbano de Santa Bárbara únicamente albergaba a reclusos de baja peligrosidad, pero fue cerrado en 2016 y dichos presos se pasaron paulatinamente a la cárcel de El Pozo, construido fuera del centro de Ilama.

También a esta prisión fueron llevados los reos que permanecían en el desaparecido presidio sampedrano, así como internos sentenciados o con procesos por delitos graves de otros lugares del país. Desde entonces, la población santabarbarense sigue realizando sus quehaceres diarios sin el ruido de las grandes ciudades, pero con la incertidumbre que permea por la incidencia delictiva registrada desde hace algunos años.

Pobladores demandan más infraestructura e inversión relacionada con educación, salud y trabajo para recuperar el crecimiento socio-económico de la zona.