04/12/2022
05:14 PM

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Conozca los mitos y verdades en torno a fallecidos por COVID-19

Las autoridades de Salud han pedido detener el estigma relacionado con víctimas mortales de coronavirus y sus familiares.

San Pedro Sula, Honduras.

El nuevo coronavirus llamado SARS-COV-2 es el responsable de causar la enfermedad conocida como COVID-19, la cual ha afectado a millones de personas en el mundo, dejando a su paso: recuperados tras meses de lucha, hospitalizados esperando que los tratamientos sean efectivos o a la espera de un milagro divino, y en el peor de los escenarios, muertos.

A raíz de las constantes desinformaciones publicadas en diferentes portales o por la falta de lectura sobre todo lo relacionado con esta enfermedad que fue detectada por primera vez en diciembre de 2019 en la ciudad de Wuhan, provincia de Hubei, en China, ha surgido un estigma social desde lo afectados que están con vida hasta para sepultar un cuerpo.

Coronavirus en Honduras al 14 de junio de 2020
1. Contagios
Se contabilizaron 8,858 casos de coronavirus en el país
2. Recuperados
967 personas se recuperaron satisfactoriamente en sus casas y hospitales
3. Muertos
El coronavirus dejó 312 muertes en Honduras
Se ha identificado que los temores giran en la mayoría de los casos, alrededor de los fallecidos por COVID-19, creyendo que estos son un agente contaminación y propagación del virus, pero no es así.

Una de las principales características de la pandemia en el mundo es el alto número de muertos, ante esta situación es elemental estar bien informados para saber distinguir los mitos y las verdades.

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Ante la presencia de la pandemia, llegó el momento de ser más conscientes y humanos, permitir una despedida digna, ya que todos tienen derecho a decir adiós a sus seres queridos.

Datos proporcionados por Medicina Forense:

Mito 1. Los fallecidos transmiten o expanden las expidemias.

Verdad 1. Los virus respiratorios necesitan células vivas para reproducirse y transmitirse. Las personas fallecidas a diferencia de las vivas no pueden hablar, toser, estornudar o tocar, por ello la posibilidad que tienen de dispersar virus respiratorios es extramadamente baja.

Mito 2. Las autoridades recomiendan usar equipo de protección personal para manipular los cuerpos de las personas por COVID-19 debido a que estos son altamente contagiosos.

Verdad 2. Si bien el riesgo de que el cuerpo de una víctima por COVID-19 contagie es mínimo, podría ocurrir que quienes manipulan constantemente los cuerpos en los hospitales y funerarias entren en contacto con aerosoles o fluidos corporales, por ello se aconseja que solo los técnicos se hagan cargo de esta tarea utilizando el equipo de protección personal de forma estricta y completa: overol, guante de nitrilo, protector ocular y facial, mascarilla N95 y polainas.

Mito 3. Una persona fallecida en una habitación con otras personas puede transmitir el virus.

Verdad 3. El riesgo es muy bajo, ya que no hay contacto directo ni manipulación del cuerpo de la persona fallecida por COVID-19. El riesgo real de contagio está en las personas vivas, por lo que se recomienda usar una mascarilla quirúrgica durante los eventos de despedida, seguir las medidas de distanciamiento social y lavado de manos, así como evitar que a los rituales fúnebres asistan personas con síntomas respiratorios.

Mito 4. Los sitios de entierro o cementerio son focos de contaminación y propagación de COVID-19.

Verdad 4. No existe riesgo de propagación del virus en los sitios de entierro si se siguen los protocolos establecidos (relativos a la distribución, profundidad y distancia de los cuerpos de agua: inhumación con el uso de bolsas de cadáveres, desinfección de las bolsas y uso de los ataúdes en los lugares de sepultura).

Mito 5. Los carros fúnebres y ataúdes no son capaces de contener propagación del virus.

Verdad 5. Un adecuado uso del equipo de protección personal, bolsas para cadáveres, junto con proceso estrictos de desinfección, garantiza que los procedimientos de transporte y disposición final de los cuerpos no representen ningún riesgo para la comunidad.

Mito 6. El personal a cargo de los traslados de los fallecidos es foco de contaminación del COVID-19.

Verdad 6. El uso estricto del equipo de protección personal y de bolsas de cadáveres dentro de los ataúdes debidamente sellados, garantizan que el virus no se transmitirá al personal a cargo del manejo de las personas muertas y entre la comunidad.

Es importante recordar que el riesgo real radica en la estigmatización hacia las personas fallecidas y sus familiares por COVID-19, que no se permita a los parientes honrar la memoria de sus seres queridos y que se les obligue a esconderse del resto de la población, produciéndoles más sufrimiento.

Para Julissa Villanueva, exdirectora de Medicina Forense en Honduras, la gestión del traslado y entierro de personas fallecidas con sospechas o confirmadas de coronavirus no se está haciendo de manera transparente.

'Este asunto ya se desbordó, la gente tiene derecho a saber si sus parientes murieron o no, no deben de ser engañados, no deben de ocultarse los números de víctimas mortales ni contagiadas', dijo.

'Una cosa son los que fallecen en el hospital y recibieron asistencia, otros los que murieron en la calle o en la casa, si tuviéramos las suficientes pruebas nos daríamos cuenta de si murió de coronavirus o no. La población siente temor por lo que escucha, claro que el virus se puede transmitir desde un cadáver, pero nunca sí se ha aplicado correctamente el protocolo de bioseguridad', apuntó Villanueva.

Foto: La Prensa

Julissa Villanueva, exdirectora de Medicina Forense
La exdirectora de Medicina Forense aduce que si las bolsas son selladas de manera correcta, los médicos preparan adecuadamente los cuerpos y la ruta de bioseguridad continúa con los morgueros, no habría contaminación.

Sobre el virus

La Organización Mundial de la Salud ( OMS) declaró el 30 de enero del 2020 una emergencia de salud pública de importancia internacional. La transmisión del virus por similitud con otros coronavirus, según investigaciones de expertos de Salud, se transmite fundamentalmente a través de las secreciones respiratorias, por contacto directo, por emisión de gotas de más de cinco micras o a través de aerosoles de dichas secreciones.

La infección es transmisible de persona a persona y su contagiosidad depende de la cantidad del virus en las vías respiratorias, para que se produzca la infección se necesita contacto directo con las secreciones respiratorias de un animal infectado o de una persona infectada con las mucosas de otra persona (nariz, boca, ojos). La Secretaría de Salud asegura que es poco probable la transmisión por el aire a distancias mayores de uno o dos metros.