Elecciones de 2025 no superaron participación de 2021: cayó en 8.4 puntos
En 2021 votó el 68.58% de los electores, mientras que en 2025 ese porcentaje descendió a 60.19%, según cálculos. Este es uno de los procesos con un bajo nivel de participación
- Actualizado: 06 de enero de 2026 a las 20:35 /
Aunque millones de personas salieron masivamente a votar en las elecciones generales del 30 de noviembre de 2025, el nivel de participación se quedó corto comparado a los comicios de 2021.
A pesar de los 6.5 millones de hondureños habilitados para ejercer el sufragio, la cantidad final de votantes no superó las expectativas vaticinadas.
La Unidad de Investigación y Datos de LA PRENSA Premium analizó el total de votantes y la carga electoral de los dos últimos procesos electorales.
En 2021 hubo 5.1 millones de personas en el censo, de las cuales votaron 3.5 millones, representando un 68.58% de participación.
En tanto, en las recientes elecciones se reportaron 3.9 millones de votantes -incluidos los 132,006 sufragios de las 306 actas que no procesó el Consejo Nacional Electoral (CNE)-. Esto se traduce en una participación del 60.19%, lo que representa una caída de 8.39 puntos porcentuales comparado a 2021.
Comportamiento histórico
La única vez que Honduras superó la brecha del 70% de participación ocurrió en las elecciones de 1997, cuando salió victorioso por la presidencia Carlos Flores Facussé.
En el otro extremo, los peores números en participación en electoral corresponden a los procesos de 2005 y 2009. En el primero votaron 2.1 millones de 3.9 millones habilitados (55.08%), mientras que el segundo reportó una participación del 49.88%, marcado por la convulsión política tras el golpe de Estado perpetrado contra el gobierno de Manuel Zelaya Rosales en junio de ese año.
Al hacer un cálculo promedio de participación en los ocho procesos analizados, la media es de 61.33%.
Una particularidad a considerar es que el censo electoral muestra movimientos irregulares en los últimos comicios debido a las acciones de depuración y voto en el extranjero.Por ejemplo, mientras que en 2017 aproximadamente 6.05 millones de hondureños estaban llamados a votar, la cifra se redujo a 5.18 millones en 2021 -una caída de casi 900 mil electores-, causado en parte por el proceso de depuración electoral.
Para el reciente proceso de 2025, la cifra se disparó a 6.52 millones, provocado por el voto extranjero, que ascendió a unos históricos 400 mil. La cifra corresponde a los compatriotas radicados en Estados Unidos, pues quedaron excluidos los connacionales en España, México y otras naciones. De estos, apenas votaron 6,553 personas.
Augusto Aguilar, exmagistrado del extinto Tribunal Supremo Electoral (TSE), explicó que el porcentaje de participación de los recientes comicios se mantiene dentro del promedio histórico desde 1981.
Aunque muchas personas no voten, señaló que la participación se compensa con el crecimiento natural de cada proceso electoral.
Además, recordó que aunque la Constitución en el artículo 44 establezca que el voto es obligatorio, no está fijada una sanción como otros países, como el caso de Ecuador y Chile, donde las personas que no ejerzan el sufragio sin justificación deben pagar una multa.
Participación departamental
Los departamentos con mayor flujo de asistencia conforme a su carga electoral fueron principalmente de la zona occidental: Lempira con un 72.51%, Intibucá con 69.47%, La Paz con 69.01%, Ocotepeque con 68.53% y Santa Bárbara con 67.2%. Estos departamentos fueron los mismos en los que ganó el candidato presidencial del Partido Nacional, Nasry Asfura.
En contraste, los departamentos con menor participación fueron Islas de la Bahía 50.08% -apenas la mitad-, Yoro con 56.76%, Cortés y Colón con 55.45% respectivamente y Atlántida con 54.94%, mismos que ganó el Partido Liberal a nivel presidencial con su candidato Salvador Nasralla.
Llama la atención que Cortés siendo el departamento con más votantes, figura en la lista de los lugares con menos actividad electoral.
Otros departamentos con un nutrido número de personas habilitadas para votar son Francisco Morazán, Comayagua, El Paraíso y Olancho. Aún así, ninguno alcanzó un 65% de participación.
Participación municipal
Este rotativo también analizó el porcentaje de actividad en los 298 municipios del territorio nacional. Nueva Armenia, ubicado en Francisco Morazán, fue el lugar donde más salieron a votar sus pobladores, pues de la población censada en este municipio ejerció el sufragio el 88.29%.
Le siguen San Antonio de Flores (en El Paraíso) con un 88.14%, Esquipulas del Norte (Olancho) con 87.71%, Chinda (Santa Bárbara) con 87.32% y Santa Cruz (Lempira) con 86.82%. En estos municipios la carga de votantes oscila entre los 4 mil a 6 mil votantes.
Roatán e Iriona fueron los municipios donde ni siquiera el 50% de votantes habilitados salieron a cumplir con su deber ciudadano el 30 de noviembre de 2025. En Roatán (Islas de la Bahía) solo votó el 46.43% del censo electoral, y en Iriona (Colón) el 47.72%.
Ciudades importantes y con una considerable carga electoral como San Pedro Sula, Villanueva, La Ceiba, Catacamas y El Progreso se quedaron por debajo del 60% de participación.
Descontento
El crecimiento en la carga electoral no se tradujo en aumento proporcional en cuanto al número de votantes, producto del descontento que sienten los ciudadanos con la clase política del país, según analistas consultados.
El analista Omar García apuntó que la población muestra una postura política cuando decide no ir a votar o, en su defecto, votar nulo o en blanco a raíz de no sentirse representado con los candidatos políticos.
“La gente se divorcia (de la política) porque le da igual quien gane”, añadió.En el reciente proceso el CNE registró 71,883 votos nulos y 42,931 blancos, lo que equivale a una suma de 114,814 marcas (2.9% de los votantes).
García indicó que el malestar también es consecuencia de gobiernos que no responden a los intereses de los hondureños, sino a particulares, malas prácticas -como el nepotismo- y la reelección de “los rostros arrugados y viejos que han venido acompañando la desgracia del país”.
A esto el entrevistado le suma la insatisfacción que perciben algunos sectores respecto al gasto millonario que implica el proceso electoral y que aún así, sigan existiendo falencias críticas como el enorme retraso en la transmisión de los resultados.
“La democracia es cara, pero más cara es no tenerla, pero ahorita lamentablemente estamos teniendo una democracia fallida”, mencionó al considerar que los procesos democráticos han servido más para mantener el status quo, en lugar de un cambio.
De igual forma, enfatizó que Honduras urge de una “democracia creíble y funcional. Creíble en el sentido de que los candidatos electos sean legítimos, y funcional en el aspecto de que los gobiernos deben priorizar la reducción de la pobreza y generar desarrollo”.
Cuando las personas se encuentran en condiciones de pobreza, sus prioridades no contemplan el sufragio. “Cuando aumentan los pobres, ¿usted cree que quieren ir a votar?”, cuestionó.
Para Javier Acevedo, director del Centro de Investigación y Promoción de Derechos Humanos (Ciprodeh), la narrativa sobre acusaciones de fraude electoral entre los partidos políticos causó incertidumbre, derivando en que algunos electores se desmotivaran y prefirieran quedarse en sus hogares.
A su vez, expresó que los cuestionamientos hacia el proceso electoral provocan la pérdida de confianza en la institucionalidad, pero para los actores políticos esto no es de su interés.
“No hay interés en darle respuesta a los problemas de la ciudadanía. Hay interés en tener el control sobre la institucionalidad, control sobre los presupuestos, el abuso sobre esos presupuestos y sobre la misma institucionalidad también”, aseveró.
Por su parte, Aguilar declaró que no todas las personas que no salen a ejercer el sufragio entran en la categoría de abstencionismo.
Para el exmagistrado electoral, existe un gran número de personas que no votan no porque no deseen hacerlo, sino por condiciones adversas: como el traslado hacia el centro de votación.
Bajo estos escenarios, Aguilar lo describe como ausentismo y no abstencionismo.Asimismo, recalcó que los hondureños están en su derecho de elegir si salir o no a votar, independientemente de sus motivaciones.
Despolitizar los órganos electorales
Acevedo y García coinciden en que ya es tiempo de que los organismos en materia electoral, como el CNE, el Tribunal de Justicia Electoral (TJE) y el Registro Nacional de las Personas (RNP), dejen de estar en manos de los partidos políticos y dar apertura a representación ciudadana para lograr una verdadera democratización que rompa esa línea político partidaria.
“Los partidos se están encargando de matar la democracia, pues para ellos les conviene la partidocracia”, comentó García.
El director de Ciprodeh puntualizó que las instituciones, principalmente el CNE y el TJE, al quedar concentradas en las fuerzas políticas mayoritarias carecen de autonomía y sus representantes terminan obedeciendo más a los intereses de su partido.
“Se muestran como instituciones poco independientes y poco dispuestas a fortalecer el proceso democrático (...) las instituciones públicas y políticas no le están apostando a la democracia, le están apostando a la toma de decisiones centralizadas”, aseguró Acevedo.
Además de una profunda reestructuración en estas instituciones, García subrayó que son imperativas la aprobación de reformas electorales para mejorar los procesos electorales, eliminar la deuda política, limitar las reelección de diputados y alcaldes, entre otras.
Sin embargo, estas medidas no serán posibles si no existe voluntad política.
“Si abren la participación ciudadana, los actores políticos nacionales acostumbrados a manipular los procesos pierden el control sobre el mismo, y al perder el control es muy posiblemente que pierdan el poder y eso no les interesa”, opinó Acevedo