01/02/2026
08:30 PM

Señor, gracias, gracias siempre

Yo te alabo Padre porque en Cristo me has creado y me has hecho a tu imagen y semejanza y en Él me has redimido y por el Espíritu Santo puedo llamarte con fe mi Señor. Te doy gracias por mi Iglesia que me acogió en su seno desde el bautismo y me brindó la atención espiritual para que creciera en ti y soy miembro de ella.

    Yo te alabo Padre porque en Cristo me has creado y me has hecho a tu imagen y semejanza y en Él me has redimido y por el Espíritu Santo puedo llamarte con fe mi Señor. Te doy gracias por mi Iglesia que me acogió en su seno desde el bautismo y me brindó la atención espiritual para que creciera en ti y soy miembro de ella.

    Te doy gracias por mi familia porque por ella he podido tener el aliento, el aprecio, la protección y el amor que han hecho de mí lo que soy. Te doy gracias por el día de hoy porque en él experimento tu presencia, que es radiante, profunda, silenciosa y armoniosa.

    Te doy gracias por los triunfos y los fracasos, porque por los primeros aprendí que una fuerza más grande que yo me ha acompañado siempre y ha estado en todo lo bueno que me ha pasado y eres Tú y por eso doy gloria a tu nombre. Por los momentos negativos también te doy gracias, porque también has estado Tú y has permitido que experimentara el dolor y el fracaso para saber que aquí estamos de paso y que Tú eres el más importante y por ti lo supero todo.

    No me importa tener o no, reír o no, alcanzar el éxito o no, porque si te tengo a ti permanentemente todo lo tengo, todo lo poseo. He aprendido a lo largo de mi vida a apreciar lo que realmente vale: tu Presencia y la paz que solamente Tú das y una vida de servicio sin esperar recompensa. He aprendido que esperar el aplauso o rehuir el rechazo y depender de eso para actuar es vivir esclavo de la opinión limitada de mi próximo. A él lo debo respetar y escuchar, pero lo que Tú me hables a través de mi conciencia, eso debe ser el norte que me guíe en mi actuación.

    Quiero aprender a amar y ser útil a los demás olvidándome de mi interés por destacar o por ser el primero. Porque eso de querer ser el más importante es vivir de una vana ilusión en la que uno se fabrica su propio 'dios de papel pintado en oro' que se evapora y se convierte en humo cuando llega la hora de la verdad, la de descubrir que Tú eres el único eterno, trascendente, inmutable, absoluto. ¡Qué tristeza vivir engañado adorando dioses que se caen solos con un soplo de aire o un temblor de tierra de la vida!

    Te doy gracias Señor porque he aprendido a verte en lo sencillo y a oírte en el silencio, a apreciarte en el rumor del vuelo de unas aves, en el abrirse los capullos de una flor de primavera, a verte en el caminar lento de un anciano por las calles o en el juego inocente de un par de niños detrás de una pelota.

    Te he visto y te veo en el pobre que pide limosna en cualquier parte y en los que corren todos los días para alcanzar el autobús que los lleva a la fábrica, donde ganan los reales que bien cuidados apenas alcanzan para alimentar a los hijos.

    Te veo en el mercado público vendiendo los productos del campo y regateando con el cliente que también es pobre para colocar una venta más.

    Te veo entre los pescadores de rostro curtido por el sol que sacan del vientre marino los peces que se comen en finos restaurantes, entre lujos de joyas y perfumes del oriente, los también hijos de Dios que en una cena se gastan el sueldo de un mes de trabajo de una mujer que plancha ropa ajena. Y sé que sufres por estos contrastes de una humanidad que padece de ignorancia y que necesita de la luz de tu presencia.

    Te amo Señor y veo en ti la presencia inmensa que nunca acaba, que abarca al universo y lo supera de manera infinita y que no teniendo ni comienzo y fin, eres el que eres, Soberano y Rey de reyes, que lo has creado todo de manera libre y amorosa y que quieres que todo vuelva hacia ti. Eres el Padre Creador, el hijo Redentor y el Espíritu Santo iluminador que en comunión perfecta nos incorporas en tu familia, haciéndonos hijos en el Hijo.

    Te doy gracias Señor porque descubro ahora de manera más clara que yo no soy el centro de la historia, que el personaje central de mi propio libro de la vida eres Tú y la humanidad entera, cabeza de la creación, recapitulada por Cristo Jesús, quien avanza hacia su destino pleno en el seno de la Santísima Trinidad, amada y alabada.

    Te doy gracias porque ahora comprendo mejor que yo soy miembro de esa humanidad en la que todos influimos en todos.

    Sí, todos estamos en la misma barca y decidimos con nuestra propia vida si ayudamos u obstaculizamos el progreso de la humanidad y su llegada a los brazos siempre abiertos de ti, oh Padre, Señor de la Vida y de la Historia con quien seré invencible en realizar esta gran tarea. Amén.