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08:02 AM

Presidentes podrían quedar en la historia

  • Actualizado: 30 mayo 2008 /

Del 26 al 28 de mayo se realizó en San Pedro Sula la cumbre de jefes de Estado y gobiernos del Sistema de Integración Centroamericana, Sica, y la Comunidad del Caribe, Caricom, que abordó el tema del cambio climático y el medio ambiente.

    Del 26 al 28 de mayo se realizó en San Pedro Sula la cumbre de jefes de Estado y gobiernos del Sistema de Integración Centroamericana, Sica, y la Comunidad del Caribe, Caricom, que abordó el tema del cambio climático y el medio ambiente.

    Este hecho no es fortuito, implica un reconocimiento de la ineludible importancia de afrontar con acciones el cambio climático y ofrece una oportunidad histórica para trazar la ruta que la región deberá seguir de cara a esta problemática global.

    Los presidentes se han planteado intensificar esfuerzos para mitigar el potencial impacto del cambio climático e impulsar acciones conjuntas para la gestión, prevención y mitigación del riesgo asociado al incremento en intensidad y variabilidad de fenómenos atmosféricos extremos.

    En este contexto tenemos dos escenarios: asumir nuestra responsabilidad histórica y construir visionariamente una región integrada que actúa en beneficio de su población, o elegir la indolencia y continuar dándole la espalda a la realidad hasta que los impactos toquen a la puerta con innumerables consecuencias económicas, sociales y ambientales.

    Las decisiones y acciones que el ser humano tome en las próximas dos décadas determinarán el futuro frente a los dramáticos augurios científicos y técnicos que señalan al cambio climático como uno de los mayores riesgos que afronta la supervivencia humana. Los actuales gobernantes serán reconocidos en el futuro por las decisiones que tomen en el presente.

    El cambio climático no es un reto fácil, pero es una realidad presente y cada vez más tangible. Algunos han llamado al cambio climático “la injusticia más grande de nuestro tiempo” debido a que los impactos no son iguales para todos.

    Los países y la gente en condición de pobreza son quienes sufren primero y con mayor intensidad los efectos del cambio climático; cada día más personas y países dependen desmedidamente de lo que su entorno natural pueda brindarles y sus condiciones de vida están intrínsecamente relacionadas con la vulnerabilidad ante los eventos naturales extremos.

    El reporte Stern ha sido claro al señalar que los cambios en la temperatura amenazan elementos básicos de la vida como la seguridad alimentaria, la salud, la potabilidad del agua y el uso del suelo.

    En pocas palabras, los efectos del cambio climático no sólo se expresarán en la intensificación de desastres sociales provocados por eventos naturales, sino también en la disponibilidad y calidad de los recursos hídricos, el incremento de enfermedades infecciosas, la disminución de producción agrícola y pesquera, y una grave afectación a las actividades turísticas en las zonas costeras más propensas al aumento en el nivel del mar.

    Si bien en nuestros gobernantes recae una gran responsabilidad en la toma de decisiones, sería iluso negar que cada una de las personas tenemos la posibilidad de generar cambios desde nuestro propio entorno.

    Los verdaderos impactos provendrán de la suma de esfuerzos y voluntades y de la participación cada vez mayor de diversos sectores de la sociedad. Sin duda, lo que se requiere es un esfuerzo colectivo que pueda llevarnos a la construcción de respuestas más atinadas y vinculantes. En esa ruta, la sociedad civil debe tener una participación regida por la equidad.

    Esta cumbre debe ser un esfuerzo que contribuya a la generación de una visión compartida que lleve a Centroamérica a atender las necesidades de los más vulnerables y a gestionar el riesgo futuro. El futuro se construye en el presente y es nuestra responsabilidad hacer un “pacto centroamericano por la vida”, un compromiso que construya esperanza y acciones solidarias para enfrentar esta crisis planetaria.

    La cumbre de presidentes sobre el cambio climático es un momento para marcar la pauta y nuestros gobernantes y nosotros mismos tenemos el reto y la oportunidad de pasar a ser forjadores de esa historia.

    Directora de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, Uicn, en Mesoamérica.