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23/05/2022
12:30 AM

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Una puerta a la esperanza

    Con la toma de posesión de Xiomara Castro Sarmiento de Zelaya se abre hoy, para los hondureños, una puerta a la esperanza. La última década, y un poco más, no ha sido fácil, y los últimos dos años, terribles. El covid-19 y los fenómenos naturales que nos azotaron en noviembre de 2020 no solo impidieron un sano crecimiento económico, sino que produjeron un retroceso del que hasta ahora parecemos estar tomando impulso para continuar. Además, los vaivenes políticos que nos ha tocado padecer como nación han impactado negativamente en la confianza de los inversores y, por lo mismo, ha dejado de llegar capital extranjero en la magnitud que necesitamos y nos habría gustado recibir.

    Los males endémicos que padece el país no han logrado erradicarse. Un sistema sanitario deficiente, puesto a prueba durante la pandemia, y de la que salió mal parado. Un sistema educativo que no ha logrado encauzarse satisfactoriamente, aunque se le haya dedicado un fuerte espacio presupuestario. Una situación de inseguridad que tampoco permite que la ciudadanía se sienta tranquila mientras trabaja o descansa, o negocios que han debido cerrar estrangulados por la extorsión. Solo para dar una pincelada en el complejo panorama socioeconómico que la nueva Presidenta tiene ante sus ojos.

    La presidenta Castro Sarmiento no ignora estas realidades. Ya, como primera dama de la república, tuvo oportunidad de palparla. Ahora, aunque en algunos campos puede haberse dado cierta mejoría, en los ya señalados falta muchísimo por hacer.

    Pero, la labor tal vez más importante que la mandataria y su equipo tienen ante sí consiste en devolverle la esperanza a un pueblo que, de alguna manera ha perdido, no sin razón, confianza en sus líderes; a las familias que en caravanas de distinta composición y tamaño han preferido correr riesgos inimaginables en una ruta incierta; a los profesionales jóvenes, muchos de clase media y alta, que no quieren volver al país o que, si aún están en Honduras, están poniendo los medios para marcharse, incluso animados por sus padres.

    Para tener la posibilidad de enfrentar con éxito todos estos retos; para abrir la puerta de la esperanza, la gobernante, va a necesitar, sin ninguna duda, el concurso de todos los hijos de esta tierra. De ahí que no puede soslayar la urgente tarea de cerrar la brecha que las luchas políticas han provocado en la sociedad. Casi dos millones de hondureños depositaron su confianza en ella el pasado noviembre, pero son más de nueve los que necesitan solución a sus problemas. Todos esperamos y deseamos que sus planes de gobierno se hagan realidad y tengan éxito, para que juntos atravesemos ese umbral que nos devolverá el orgullo de cobijarnos bajo la bandera azul turquesa, la de las cinco estrellas.