19/05/2022
06:21 PM

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Sorpresa en censo

    “No pinta bien”, señala el dicho popular al observar un hecho o evaluar acontecimientos de cara al presente o a un futuro cercano de manera que pueden saltar alarmas, inquietudes o desconfianza. El censo electoral proporciona una llamativa cantidad menor de población habilitada para participar activamente en la jornada electoral y no convertirse en ciudadanos a la espera de resultados, aunque no se haya contribuido a ello.

    La depuración real del censo tiene su peso, pero en esta ocasión más que su saneamiento, el sustancial número menor de electores hay que buscarlo en el proceso del Sistema de Identificación Nacional (SIN) para la dotación del nuevo Documento Nacional de Identificación (DNI) necesario para ejercer el voto con otra serie de requisitos a cumplir al momento de recibir la papeleta.

    ¿Los nuevos votantes? Son miles de jóvenes que en los últimos cuatro años llegaron a la edad para ejercer el sufragio y, sin duda, ellos mismos fueron los más diligentes para la enrolarse y disponer del ya vigente y necesario documento personal no solo para las elecciones, sino para otros muchos trámites en la vida ciudadana.

    Frente a los ingresados se halla, sin duda, un número mayor de excluidos, pues quienes no se enrolaron no integran las listas para poder ejercer el voto. Una inmensa mayoría de hondureños residentes en el exterior fueron borrados. Como diría en el lenguaje popular, tienen que venir a apuntarse lo cual es una “necesidad necesaria”, no solo para elecciones.

    En Estados Unidos el número de hondureños, según la Oficina del Censo de país del norte, superaba la cifra del millón de los que solo diez mil figuran en las listas de votación, pues hicieron el trámite para el nuevo documento de identificación y ojalá lo hayan recibido, pero los demás no se encuentran incluidos. Nada extraño el bajón por mucho que hayan empujado los nuevos votantes.

    En otros países ni siquiera les llegó el enrolamiento así es que de ninguna manera se encuentran entre quienes ejercerán el voto.

    Allá en España no son centenares, sino miles de hondureños que, en ciudades como en Girona, forman amplias comunidades activas y eficazmente integradas en nueva tierra. Nada extraño que la limpieza del censo y la exclusión de miles de ciudadanos den cifras causantes de extrañeza. Votaron muertos se decía en toda elección, pero ahora es a más de un millón de ciudadanos vivos a los que no se les ha facilitado o, mejor, se les imposibilita el derecho al sufragio.