15/05/2022
04:10 PM

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Sequía anunciada

    San Pedro Sula, Honduras.

    No salimos de una y ya se halla en agenda la siguiente, nos referimos a emergencias reales no aquellas otras declaradas a las que intentaron acostumbrarnos para las firmas de contratos o compras directas evadiendo la muy débil supervisión oficial y social. A lo que nos referimos ahora está fuera de las prácticas burocráticas y tiene su origen en situaciones reales, conocidas y de amplia difusión.

    La promesa de conseguir la seguridad alimentaria para todos los hondureños, puntual en los programas y discursos electorales, no ha logrado ir incorporándose con hechos y así a la escasez de frijoles, sin que haya habido intervención nefasta de algún fenómeno natural, se sumarán en los próximos meses pérdidas en el campo por sequía, considerando ya la posibilidad de emergencia alimentaria.

    Unas 72 mil familias en los departamentos de Choluteca, Valle, El Paraíso, Francisco Morazán, Intibucá y Lempira, serían afectadas por la escasez de lluvias con la pérdida de cultivos, sustento de la alimentación familiar y en menor cuantía ingresos para hacer frente a gastos necesarios.

    Las previsiones meteorológicas son desfavorables: “Las lluvias para el resto de la temporada van a ser muy pocas”, señala el meteorólogo Francisco Argeñal. No solo en nuestro país, también las naciones vecinas sentirán los efectos del fenómeno, cuya extensión es identificada en el mapa elaborado por expertos centroamericanos.

    Los preparativos para enfrentar la situación ya han comenzado con la integración de un comité interinstitucional que ojalá sea pequeño, ajeno a la burocracia, ágil y eficiente, pues de lo contrario será aumentar las penurias de estas familias diseminadas en el área rural en zonas excluidas de la acción gubernamental y de la protección del Estado.

    Dos frentes, dos ejes proclaman expertos proyectistas en los círculos oficiales, será el objetivo directivo del comité a cargo de la Comisión Permanente de Contigencias (Copeco): la asistencia humanitaria, exigencia primaria en la situación especial de las familias, y el apoyo al agro que, sin duda, se diluirá sin beneficios perdurables para las familias campesinas. Mientras haya que echar carreras por emergencias y no se instalen sistemas de riego, dedicarse a la agricultura es tirar los dados.

    Para la asistencia humanitaria habrá colaboración de organismos internacionales, Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación (FAO). Lo del apoyo al agro es otro cantar, pues queda en manos de funcionarios de las Secretarías de Agricultura y Ganadería (SAG) y de la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente (Serna).

    Los 400 millones presupuestados hay que ver de dónde salen; de donde sea, menos de préstamos que incrementen las deudas interna y externa, pues tendríamos que recordar, pan para hoy, hambre para mañana. La seguridad alimentaria se halla en entredicho en 64 municipios y desde ya 72 mil familias comienzan a sentir la emergencia.