Es un grano más porque, a través de los años, desde la parroquia San Vicente de Paúl de San Pedro Sula han ido creando una conciencia ambiental que da amplios frutos ya en la cordillera de El Merendón con cultivos, cuidado del bosque y sostenimiento de escuela cuyos frutos evidencian el rostro agradecido de la casa común resiliente con capacidad de adaptación a las exigencias de nuevos tiempos.
En esa beneficiosa sintonía de años respaldada por la dirección del hoy arzobispo de Tegucigalpa, acompañado de feligreses comprometidos en las actividades parroquiales, vuelve a cobrar relieve en estos días en la celebración de la semana de la caridad con la dimensión ambiental, cuya proyección está planificada para la participación comunitaria y universal de la “casa común”. Especial eco en las conferencias, debate en grupo y participación de conclusiones tendrá la encíclica Laudato del papa Francisco que impulsó la casa común, la naturaleza, la vida animal, las reformas energéticas, el consumismo y el degradante desarrollo con exigencia de una acción colectiva “para combatir la degradación ambiental y el cambio climático”.
Desde los cuatro puntos cardinales llegan imágenes y gritos de angustia por las catástrofes naturales continuas. Las más evidentes, torrenciales lluvias con muerte y destrucción; sequías, fuente de hambrunas y pobreza con masivos éxodos hacia países con calidad de vida a la que aspiran quienes abandonan su tierra y arriesgan sus vidas en las peligrosas rutas.
“La parroquia San Vicente de Paúl desde hace décadas se ha caracterizado por tres aspectos: Evangelización, celebración de la fe y pastoral social. Creemos que dichas dimensiones están interconectadas y son inseparables”, explica el párroco Fausto Leonardo, quien resalta la necesidad de crear conciencia en la relación entre ecología y el verdadero desarrollo humano. Inmersos en multitud de problemas que acortan la visión, la Semana de la Caridad resaltará la necesidad de la ecología integral señalada por el papa Francisco como “el lugar peculiar del ser humano en este mundo y sus relaciones con la realidad que lo rodea”. La dimensión puede asustar, pero la búsqueda de expresiones concretas en nuestro medio hará la diferencia y abrirá las posibilidades de mejoramiento con “interacciones de los sistemas naturales entre sí y con los sistemas sociales”. La parroquia San Vicente proyecta esta visión que es la repuesta más eficiente y beneficiosa en las comunidades. La caridad empieza por uno mismo, reza un dicho popular, pues ese comienzo muy individual debe proyectar el cuidado de la naturaleza que es defensa y protección de todos los seres vivientes, con garantía de calidad de vida en las generaciones venideras. Los vicentinos ponen este año un grano más en la comprensión real de la relación de la ecología con el desarrollo humano.