25/05/2024
02:26 AM

Se ve venir

    Las previsiones meteorológicas no van acompañadas de acciones para disminuir daños y dejar de culpar al cambio climático y a otros fenómenos naturales. Señalamos lo anterior porque desde fuentes oficiales proyectan una intensa temporada ciclónica que debiera no solo dar vergüenza por haber pasado los años y muy poco se ha hecho para mitigar los daños, sino, sobre todo, por la alharaca en torno a estudios nunca acabados de las represas en los ríos del valle de Sula.

    De momento, como quien dice para tapar el ojo al macho, funcionarios preparan planes y estrategias para enfrentar posibles choques de fenómenos naturales de primer nivel, huracanes y tormentas tropicales, con cruda experiencia en nuestro país donde periódicamente han azotado y arrasado la zona de mayor riqueza y prosperidad donde a través del campo y de los centros industriales se contribuye muy eficazmente a la economía del país y al bienestar de miles de familias.

    Volvemos a la temporada en que los pronósticos del tiempo nos hacen a los hondureños mirar diariamente el avance de los fenómenos en el Caribe, de los cuales, según los profesionales de meteorología, 23 podrían ser las tormentas tropicales de las cuales más de diez se convertirían en huracanes. ¡Dios no lo quiera! Reaccionan en el pueblo, pero siguiendo la sabiduría popular mejor prevenir que lamentar.

    La preparación para lo que pueda venir contiene todos los vicios del pasado, el mayor de los cuales es reunirse, anunciar estudios, pero no dar un paso más de manera que quien venga después inicie el proceso con resultado similar o igual. Nada de iniciar trabajos para que el valle de Sula disponga un efectivo sistema de regulación de las aguas para poner a salvo a la población, viviendas, industria, infraestructura y la inversión agrícola y pecuaria.

    También en este gobierno se habló de la necesidad de proteger la región norte en la que tras las tormentas Eta y Iota se envolvió en el discurso demagógico un “hasta aquí” prometedor, pero van pasando los meses y nada de nada. Quizás tengamos un capítulo de la misma historia si se cumplen los pronósticos y entonces todo será planes y emergencias en las trágicas secuelas de los fenómenos naturales.

    Las represas en las cuencas de los ríos Ulúa y Chamelecón no serán realidad milagrosamente para la cercana temporada ciclónica, pero el clamor tiene décadas con enorme eco tras el Fifí, el Mitch y las dos tormentas tropicales recientes. Es necesario y urgente empezar las obras en los ríos, de manera que se haga sitio en el presupuesto y se logre el financiamiento más beneficioso para los hondureños que otros logrados y gastados en tareas burocráticas o de papeleo.