08/08/2022
10:19 AM

Más noticias

Recesión

    La polémica sobre recesión sí, recesión no, ocupa extensos espacios de discusión en el ambiente financiero económico y en el sector oficial. En el fondo se reflejan las graves dificultades que algunos analistas califican de “resaca” por el incremento de la masa monetaria para enfrentar las secuelas inmediatas de la pandemia. Ahora, siguiendo el dicho popular, todo apunta a que el remedio de aquellos días fue peor que la enfermedad.

    La teoría económica señala la presencia de la recesión cuando el Producto Interno Bruto se contrae dos trimestres seguidos, lo cual es tan real que la administración Biden hizo gala de un discurso optimista presentando la sostenibilidad del empleo y la fortaleza de las economías domésticas. En conclusión, para apaciguar temores se aplica el calificativo de técnica a la recesión no real para restar golpe en los mercados.

    Esta es la inquietud en la Unión Americana a lo que hemos de sumar la galopante presión de la inflación y las reacciones de la Reserva Federal al incrementar el costo del dinero que incidirá en las inversiones en los mercados, de manera que al restringir la capacidad adquisitiva se llega al nervio de la economía, las empresas en las que el riesgo de despidos y aumento del desempleo es la evidencia de una contracción en ruta a la recesión.

    “A la vista de la alta inflación, los problemas continuos de la cadena de suministros y la caída de confianza, diría que es probable que se reconozca una recesión a finales de año”, concluye Charles Lichfield, economista del centro de estudios Atlantic Council. A él se unen otros expertos en los que la diferencia es cuestión de meses, pero todos reconocen condiciones claras para el hecho.

    Con una “recesión técnica” presagiadora de males mayores necesitamos prepararnos, pues con el aviso los lamentos posteriores y las carreras de última hora evidenciarán los daños a la economía nacional, con incremento del nivel de pobreza y la irresponsabilidad de quienes debieron preparar al país para esta grave coyuntura, pero estos últimos están bien respaldados. Los demás que arreen como puedan.

    Hay que eliminar la incertidumbre, la demagogia política y en el plano real emprender la ruta de la inversión con creación de empleo con disminución real del gasto, de esa burocracia que absorbe gran parte del presupuesto nacional sin producción y con pésimo desempeño en sus labores administrativas. Si a ello sumamos el revuelto mundo fiscal, la deuda en galopante ascenso sobre la que se tira para el gasto corriente, la corrupción y largos etc. etc. Tendremos el negativo panorama para enfrentar la recesión con alta inflación.