05/10/2022
02:25 AM

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Préstamos

    Tortilla hoy, hambre mañana es el horizonte a la vista si los créditos internacionales comienzan y terminan en gastos; es decir, atender la abultada planilla y no en multiplicar lo recibido para responder al capital y los intereses, que son presentados como “blandos” y el inicio de las cuotas a largo plazo. Total, que se va dejando para las generaciones venideras una carga de la que ellos no se benefician, pues todo pasó, pesando sobre deterioro económico, político y social.

    El Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) ha anunciado la cartera disponible para inversión del Gobierno de Honduras. Si así fuese se recibiría con satisfacción, pero la experiencia, después de aquella condonación del milenio, deja mal sabor de boca, pues lo proclamado, que pocas veces llegó a programarse, no pasó de acumular compromisos financieros sin ampliación de fuentes para cumplir con las responsabilidades adquiridas. Implícitamente hay una condición aceptada: “el que venga atrás que arree”.

    “Nuestro rol es apoyar a los Gobiernos a mantenerse firmes, llevar a cabo sus planes de desarrollo”, señala el presidente de la institución bancaria regional. Expresión muy apropiada, pero a la que nosotros añadimos que hay que entenderla en clave de educación, salud, seguridad y producción. Porque son muchos los créditos recibidos y utilizados y la pobreza aumenta, la salud y educación experimentan fuertes debilidades, la violencia galopa y miles de hondureños, particularmente jóvenes, esperan la multiplicación y el fortalecimiento de las fuentes de trabajo para conseguir empleo.

    Claro que todos los países se mueven a base a préstamos internos y de organismos internacionales, llegando a superar muchos de ellos el 50% del producto interno bruto (PIB); pero eso significa el empantanamiento de la economía, sino que el capital entra en el engranaje productivo, educación e infraestructura, bases de desarrollo presente y de apertura a un futuro con mejor calidad de vida.

    Esto es lo que no quieren aceptar nuestros gobernantes y políticos, pues dinero que cae, dinero que se gasta, en lugar de hacerlo rentable en inversiones que sí son beneficiosas para el desarrollo y el progreso del país. El hoy opaca el futuro y los organismos internacionales por aquello de no airar a los funcionarios ni ven ni oyen, ya que, precisamente, infraestructura, educación, empleo, seguridad y salud debieran recibir el fuerte de lo recibido y no destinarlo a tapar agujeros e inmensos hoyos abiertos con las promesas electorales.

    Deudas para el desarrollo, bella expresión que por décadas no ha pasado de la retórica para alegría de quienes gobiernan, ya que así disponen de recursos frescos para gastos porque, en icónica expresión, “no hay dinero” para atender necesidades urgentes lejanas a la capital.