29/11/2022
07:01 PM

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Por el imperio

    En las últimas décadas, el departamento de Colón ha presentado varios desafíos, sobre todo en aspectos de seguridad y de tenencia de la tierra, para los distintos Gobiernos que se han sucedido. A lo anterior se han sumado las actividades ilícitas de grupos que se dedican al trasiego de drogas por esa zona del país. Una verdadera lástima para una de las zonas más productivas de Honduras.

    Recién, la presidenta Castro se ha visto obligada a decretar estado de excepción en Colón,debido al asesinato de tres policías, los que fueron emboscados por delincuentes que se mueven en esa zona. El hecho ha consternado y preocupado a la población en general, y la medida del Gobierno ha recibido el respaldo de todos los sectores, con la esperanza de que se capture a los malvivientes y se inicie un proceso para devolverle plena gobernabilidad a la región, que también ha sido escenario de frecuentes enfrentamientos entre guardias privados de empresas productoras de palma africana y grupos de campesinos que se han apropiado de plantaciones ya en producción.

    De hecho, las autoridades de Seguridad hace algunas semanas hicieron acto de presencia en el Aguán para propiciar un diálogo que evite más derramamiento de sangre y pérdida de vidas humanas y para lograr la convivencia pacífica en el lugar. Hay muchos intereses de por medio, pero habrá que poner medios ordinarios y extraordinarios para que no se detenga la inversión y se garantice la seguridad, también la jurídica, de propietarios, trabajadores del campo y sectores organizados.

    Al final, el objetivo que el Estado debe perseguir es que en Colón y en el país entero,se imponga el imperio de la ley. Todos los ciudadanos debemos respetar las normas de convivencia civilizada, sin buscar excepciones ni privilegios.

    Y, en el caso de aquellos que atentan contra la vida de los demás, como ha sucedido en esta situación, aplicar, sin miramientos, lo que la misma ley disponga.

    En este caso, además, se ha atentado en contra de hombres encargados de velar por la seguridad de todos, lo que significa un desafío directo al Estado y a la ciudadanía en general. Por lo mismo, no deben escatimarse esfuerzos para dar con el paradero de los asesinos y para que caiga sobre ellos todo el peso de la ley.

    La recuperación de la paz en todo el territorio nacional no será tarea fácil, pero resulta indispensable para caminar hacia el desarrollo. La paz, producto de la seguridad de los que aquí vivimos, es un bien tan preciado que todo esfuerzo por alcanzarla valdrá la pena.