04/06/2026
10:56 AM

Los trabajadores del mar

    El escritor Matías Funes padre en el curso de la Segunda Guerra Mundial decidió laborar por los siete mares, y tras años de servicio, expuesto a los ataques submarinos que hundieron a centenares de barcos en el curso de ese conflicto bélico, retornó a su patria y plasmó sus vivencias en dos obras: Levando Anclas y La Rosa Náutica.

    Muchos hondureños que al igual que él optaron por encontrar empleo en flotas mercantes no fueron afortunados y perecieron en alta mar, al servicio de la causa Aliada.

    Traemos a colación tales recuerdos, tras el retorno, sanos y salvos, de tres compatriotas cuya embarcación se hundió a inmediaciones de Las Bahamas, describiendo la manera como lograron sobrevivir, en tanto otros de sus compañeros se dan por desaparecidos pese a la búsqueda realizada por las guardias costeras de ese archipiélago y de los Estados Unidos, con resultados negativos. Condolencias sentidas a sus familiares.

    Miles de compatriotas, hombres y mujeres encuentran el cotidiano sustento faenando, como personal de servicio, como buzos, en empresas pesqueras y cruceros, en aguas nacionales e internacionales.

    Su capacitación la brinda nuestra Marina Mercante, tanto a hondureños (as) como a centroamericanos (as), preparándolos adecuadamente e introduciéndolos en el conocimiento de sus derechos laborales, mismos que están sujetos a la solvencia económica y responsabilidad de contratistas y empleadores.

    Los riesgos en el curso de su trabajo están siempre presentes: accidentes, fenómenos meteorológicos, colisiones con otras naves, que inciden en su seguridad.

    Pueden transcurrir semanas e incluso meses antes de retornar a tierra firme, por lo que las añoranzas por los seres queridos los acompañan en el curso de sus trayectos. Al regresar, la reciproca alegría compensa la ausencia prolongada.

    Los tres sobrevivientes de este drama han experimentado un trauma mental y emocional que amerita asistencia psicológica antes que reanuden sus labores marinas en próximo periplo hacia mares y océanos. Sean bien recibidos y acogidos por sus colegas, amistades, familiares.

    Pero antes de zarpar nuevamente, descansen y recuperen energías junto a sus seres queridos, ofreciendo oportunos consejos a quienes aspiran a iniciarse en su arriesgado oficio. Las experiencias que han acumulado deben ser compartidas para orientar a jóvenes que, ante la ausencia fe fuentes de trabajo en tierra firme, deben también levar anclas.