25/05/2024
02:26 AM

Lo mismo

    No es nada del otro mundo, pero mejor hablarlo con claridad para evitar sorpresas y malos ratos, pues cuando se toca la bolsa sin que haya una compensación proporcional al trancazo duele más y profundiza mucho más la desconfianza hacia quienes gobiernan o administran instituciones públicas. Lo que está preparado en la Ley del Sistema Integral de Prevención Social, aunque los optimistas apelen al Poder Legislativo, golpeará la economía familiar y patronal, aunque si hay respuesta favorable a ello habrá espacio para el sacrificio.

    Señalamos esto por los nefastos hechos cercanos en los que el saqueo no vació las arcas del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), porque hay ingresos obligados, pero sí quedó en evidencia la precaria atención a los pacientes, la escasez de medicamentos y, sobre todo, la ausencia de nuevas construcciones y la debilidad en el mantenimiento de equipo e instalaciones con repercusiones directas en los derechohabientes y beneficiarios.

    Todo ello queda reflejado en la escasa confianza de los cotizantes, pero qué remedio si hay que cumplir la ley o se hace cumplir. La mayor desgracia del IHSS no es su estado de gravedad, sino la falta de una ley también que haga respetar los derechos de los ciudadanos y se exija periódicamente el certificado o constancia de las actuaciones de sus autoridades, reflejando la actividad hospitalaria, urgencias, consultas, citas, acopio y entrega de medicamentos. A ilusión suena todo ello, pues las cotizaciones del Seguro, como en otras instituciones públicas están obligadas por la ley en las que no aparece el deber de funcionarios y políticos en el uso de lo aportado en beneficio de los aportantes. Es decir, que aquello del rendimiento de cuentas o el certificado, opinión de los ciudadanos, ha ido desapareciendo y el deterioro en la atención de la población se esfuma como el humo de los incendios dejando arrasado el terreno.

    Esto anterior es desvirtuado, pues primero poderes del Estado, Ejecutivo y Legislativo, y posteriormente el Consejo Directivo del Seguro, irá desgranando, con base en supuestos estudios, la gradualidad de los aportes, con garantía patronal y trabajadores, porque aquello de la deuda histórica o el aporte real del Estado marcado por la ley queda condicionado al gobierno de turno.

    Es necesario revitalizar y fortalecer el IHSS, pues el sistema público de salud se mantiene en estado de tal gravedad que apenas alcanza a escaso número de ciudadanos reflejado diariamente en las filas de acceso para consulta, en largos períodos para cirugías, a la escasez de medicamentos y la falta de mantenimiento en equipo delicado y costoso.

    Como es costumbre, se elabora ley pensando en el arca, en la disponibilidad de recursos, lo que siga resultará un milagro si no es más los mismo o parecido.