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Escuela para padres

  • Actualizado: 01 agosto 2016 /

    Desde preescolar hasta la culminación en maestría o doctorado, las personas en sus primeros años se van integrando a la sociedad mediante la aceptación, por medio de información y más eficientemente de motivación y comportamiento, de principios y valores que, como definen los sociólogos, crea una cultura en el grupo, conducta colectiva que se sustenta en lo profundo donde reposa lo que queda después de olvidar lo aprendido.

    Sin embargo, para quienes deben ser los artífices del proyecto individual, en el ámbito familiar, célula primera y vital de la sociedad, no hay espacio para el aprendizaje. El ámbito familiar, carente con frecuencia de uno de sus pilares, proporciona lo material, la supervivencia, en condiciones precarias o rodeada de lujo, pero los principios, hábitos y valores, los ideales, la ética, la solidaridad, el esfuerzo comunitario y el interés colectivo se desvanecen en el egoísmo personal y la intriga colectiva que desemboca en el “hombre lobo para el hombre”.

    “Tener un lugar a donde ir, se llama hogar. Tener personas a quien amar, se llama familia, y tener ambas se llama bendición”, señala el papa Francisco, y desde ese espacio de bendición, de optimismo, de integración y participación plena en la sociedad se “alimenta lo que quieren ser”.

    Ahí está el desafío, la familia y su papel educador del ciudadano que se forma o deforma en y desde el hogar, célula primigenia y en la que se prepara para la apertura en la colectividad, escuela, colegio, universidad, mundo laboral, relaciones afectivas, creador de su familia... Sin principios, ausente de valores es precipitar las desgracias porque lo que siembra se cosecha y de lo material, por mucho que sea, a la satisfacción y sentido de la vida media una eternidad inalcanzable.

    Escuela para padres, necesario y novedoso espacio educativo y motivador, desde mañana, en la edición de los miércoles, llegará a los hogares como un aporte solidario para mejorar la calidad de los hondureños, fortalecer los cimientos de la convivencia pacífica y contribuir con los padres de familia a trazar con sus hijos la ruta en la que la solidaridad y el respeto, en la misma familia, sean reflejo de una sociedad más justa, equitativa y humana.

    Desde mañana, padres a la escuela; sus hijos lo exigen y se lo merecen, pues va en ello el hallazgo del sentido de su existencia, el éxito personal con logros para orgullo individual, de su familia y de la sociedad. En la Escuela para padres aprendes a conocer, a alimentar y a respaldar lo que quieren ser.