09/01/2026
02:27 PM

Es Navidad

    Los pastores fueron de prisa y encontraron a María, a José y al niño acostado en el pesebre. Cuando los vieron se pusieron a contar lo que el ángel les había dicho acerca del niño y todos los que lo oyeron se admiraban de lo que decían los pastores”. Es el fin de la narración de los hechos acaecidos en Belén aquella primera Navidad, cuya fecha en nuestros días está ligada al comienzo del triunfo de la luz, cuyo aumento se prolonga cada año hasta el día con más horas de la claridad solar en junio.

    El centro de la celebración en el mundo cristiano es la liturgia, las costumbres y tradiciones son tan diferentes como única es la fe en el acontecimiento y así en las personas de buena voluntad rebosan las expresiones de amor y paz en el mundo con sinceras palabras y sentimientos. Incluso en aquellos lugares donde la guerra o la violencia atrapan a la sociedad se logran treguas que reflejan el deseo de felicidad permanente para todos.

    Es una utopía, pero en estos días de sacudida pandémica, de avasalladora pobreza e incierto futuro necesitamos más que nunca ofrecer solidariamente lo mejor de cada uno para que el virus del odio y la desbocada ambición dejen espacio a la Palabra hecha hombre, y se haga realidad con fortaleza el camino, la verdad y la vida en nuestra sociedad donde el grito universal es paz, convivencia en armonía y respeto en la diversidad que es la mayor riqueza de los pueblos.

    Es Navidad, tiempo de nostalgia y recuerdo mucho más fuerte y quizás doloroso hoy por la partida reciente de algún miembro de la familia. Es Navidad en la mirada cansada y lejana de los ancianos y es Navidad en la sonrisa de un niño, fiel reflejo de esperanza, pero no pocas veces dolorosa evidencia de una cruda realidad que no debemos olvidar.

    La voz de la Iglesia nos recuerda que muchas veces no somos solidarios, pero en estas festividades Cristo Jesús nos ofrece una oportunidad mediante la cual recordamos que somos amados y reconciliados por Dios. “Esta experiencia del amor de Dios nos debe llevar a construir unas relaciones sociales justas y fraternas; de esta manera podemos trabajar juntos con verdadero compromiso y espíritu de solidaridad hasta hacer de Honduras una nación que merecemos y necesitamos”. Es Navidad. LA PRENSA, con profundo regocijo y arraigados sentimientos cristianos, se une a todos los hondureños para celebrar con alegría estas festividades y desear paz, aquella misma que llenó los cielos hace siglos.