La fiesta que rinde homenaje a quienes se dedican a adquirir conocimientos para hacerle frente a su presente y futuro, los estudiantes, hoy debe hacer espacio para alentarles a que doblen sus esfuerzos cuando finalmente han regresado a las aulas tras una educación virtual que ha dejado dudas y frustraciones, sobre todo en la educación pública.
También para recordarnos que estamos en deuda con todos aquellos niños y jóvenes que debieron desertar del sistema como daño colateral por los estragos que la pandemia nos dejó en la salud, economía, enseñanza y en toda la sociedad.
Tras los días más pavorosos del covid-19, las estadísticas han sido durísimas en el sistema educativo, que ya cargaba con un atraso de décadas y la exclusión de miles de menores. Se estima que más de 600,000 niños abandonaron sus estudios entre 2020 y 2021, obligados por la falta de recursos tecnológicos, la pobreza, el desempleo que golpeó a sus familias o por la violencia, que es una constante en este país. Y están los menores que dejaron de estudiar porque fueron parte de las caravanas de migrantes, más de 25,000 escolares en el último año.
En este momento se estima que, en total, hay 1.2 millones de niños y adolescentes fuera del sistema educativo hondureño, un 40% de la población en edad escolar que evidencia la grave situación que prevalece en la educación y que se fue agudizando con el cierre masivo de las clases presenciales en todas las escuelas e instituciones educativas.
Esos dos años de clases prácticamente perdidos han significado un retraso relevante en conocimientos, como lo ha apuntado un estudio del Banco Mundial, que indica que la pandemia causó un rezago equivalente a dos y medio años de escolaridad en todos los países de Latinoamérica; pero que en naciones con los indicadores de Honduras se traducen en cinco años.
El reto de recuperar la matrícula pasa por acelerar la totalidad de las clases presenciales en todas las escuelas, colegios y en las universidades, ya que la educación superior también atraviesa una contracción a raíz de la pandemia y por la situación económica que agobia a miles de familias hondureñas.
El retorno a las aulas es una esperanza, la oportunidad para que alumnos, maestros y padres multipliquemos esfuerzos y que las autoridades cumplan con los planes de una educación a la altura de las demandas del país. Con esa confianza, celebramos el Día del Estudiante, en el natalicio del fundador de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (Unah), don José Trinidad Reyes. Felicidades a los estudiantes, a los activos y a quienes necesitan volver al estudio.