En los países de raigambre cristiana se celebra hoy el llamado Día de Reyes o Día de los Reyes Magos. Y, con él, se dan por concluidas las celebraciones de Navidad.
La Sagrada Escritura relata que, mientras la Sagrada Familia aún permanecía en Belén, unos sabios de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando dónde se encontraba el recién nacido rey de los judíos. Tradicionalmente se les ha llamado “magos”, pero no en el sentido de ser prestidigitadores o algo por el estilo, sino de ser “magis”, hombre de ciencia, conocedores de una determinada disciplina; en su caso la astronomía. Porque se dedicaban a auscultar el firmamento, y así fue como descubrieron aquella peculiar estrella que los guio hasta Palestina. Sus nombres: Melchor, Gaspar y Baltazar, también nos han llegado a través de una antiquísima tradición, y se asume que fueron solo tres porque los dones ofrecidos al Niño fueron justamente tres: oro, incienso y mirra.

En países como España y México, la celebración es tan importante para los niños como la de Navidad, porque hoy también reciben regalos de parte de los Reyes Magos. En Honduras no ha existido la costumbre de hacer de esta una fecha tan importante, aunque sí hay conciencia de su existencia y de que con ella terminan las fiestas navideñas.

Lo cierto es que toda celebración que sirva para reunir a la familia, sobre todo luego de tantos meses de relativo confinamiento, no deja de ser importante, y esta, sin duda, lo es. Y aunque sigamos en pandemia, con las debidas precauciones, podemos aprovechar para manifestar nuestro afecto, sobre todo a los más pequeños, que tal vez han sido los más afectados por el aislamiento y el encierro.

A los mayores, esta fiesta también podría ayudarnos a reflexionar sobre la conducta de estos sabios de Oriente, procedentes, muy probablemente, de la Península Arábiga y del norte de África.

Primero, el sentido profesional con el que observaban los astros, tanto que se dieron cuenta que había algo especial en uno de ellos. Luego, la diligencia puesta en la búsqueda del Niño Jesús. No habrá sido fácil el viaje en el contexto histórico en el que se dio. Y, finalmente, la prudencia demostrada al no volver a la corte de Herodes para informarle sobre la ubicación del Niño, porque se dieron cuenta de sus malas intenciones.

Que este día, en el que oficialmente concluyen las fiestas de Navidad, sea portador de buenos augurios para un año en el que los hondureños hemos puesto tantas expectativas.