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Derrama

  • 05 julio 2023 /

    Estimamos que la derrama económica alcanzó los mil millones de lempiras”. La síntesis financiera de la autoridad municipal sobre la feria sampedrana puede sorprender, porque no “está el horno para bollos” pese a que junio se “dobletea” el sueldo. Cada uno tendrá su visión, pero lo que está claro es que hubo gastos extras propios de la festividad, explicados y justificados en la necesidad de esparcimiento, de diversión que contribuya a mejorar la salud mental de muchos hondureños.

    Sin embargo, la derrama señalada por la autoridad municipal es, sin duda, momentánea, tan pasajera que tras las fiestas vienen aquellas “fiestas” de los pagos necesarios, el más cercano la tasa vehicular, para la cual ya se prepara prórroga. El reclamo en la pulpería y el temor a los servicios públicos. Y no somos aguafiestas, sino hay que medirse y con racionalidad apreciar hasta dónde se puede llegar.

    Más importante que estas derramas pasajeras, época navideña, vacación de verano como llaman algunos a la Semana Santa, es la consideración de la derrama semanal, quincenal o mensual en sueldos o salarios de un empleo estable que proporciona seguridad y confianza al hogar. A la necesidad de asegurar los empleos y crear nuevas oportunidades de trabajo nos referíamos recientemente como prioridad para lograr tranquilidad individual y familiar.

    El análisis está exigido por los graves problemas de miles de familia carentes de los recursos necesarios en el diario subsistir, así como para los jóvenes en espera de entrar al mercado laboral, cuyas puertas siguen cerradas en multitud de ocasiones pese a las exigencias, por necesidad, de conseguir empleo, disponer de un sueldo y así enfrentar los gastos sin deudas, quedando algo para el ahorro porque “el que guarda siempre tiene”.

    Esta visión sigue firme en el principio de crear oportunidades laborales y no destruir las escasas existentes, en especial en estos tiempos en que la recesión o contracción económica, los sesgos políticos y la emergencia energética atentan directamente contra la estabilidad y confianza, hoy en los más bajos niveles de los últimos años, para atraer e incentivar la inversión interna y externa.

    Aunque utilizar el vocablo derrama para referirnos a ingresos regulares y estables no sea muy correcto, sí lo es en la medida en que el ingreso económico sirve como “agua de mayo” de otros tiempos para trasladar, derramar, esos recursos, gastos o inversión, en la sociedad y así el empleo favorece el bienestar y la prosperidad de la comunidad. Si no hay condiciones para crear empleo y, peor, si cierran centros de trabajo, disminuirán los recursos para quienes proporcionan servicios o bienes. Tan claro como la pobreza a galope. “Mil millones”, necesitamos mayor derrama en sueldos y salarios como producto del aumento y mejoramiento de puestos de trabajo.