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¿Casualidad?

  • 05 octubre 2020 /

Editorial, 05 de octubre 2020.

    Con chongo en regalo navideño o en el cumpleaños, el jueves pasado, 1 de octubre, llegó la revisión de la tarifa por la Comisión Reguladora de Energía Eléctrica, (Cree) y ese mismo día un apagón de los grandes, técnicamente denominarán falla, recorrió el territorio nacional, recordando la vulnerabilidad por los contratos, por los circuitos saturados, sinónimo de apagones diarios por seguir pegando residenciales y colonias, pero echando la culpa a la pandemia. Pasan los años y la tarea en la Empresa Nacional de Energía Eléctrica sin hacer.

    El aumento promedio en la tarifa es de un 1.23% lo cual pudiera generar un suspiro en tiempos de normalidad tradicional, pero con la caída de la economía, el cierre de empresas, la pérdida de empleo, la disminución de salarios como alternativa todo aumentó, aunque se trate de adornar con el calificativo de “diminuto” es aumentazo en tiempo de aguda crisis para miles de hogares y para miles de empresas.

    El argumento es el mismo, aunque el mercado del petróleo se halle muy, muy a la baja como si las turbinas de El Cajón, las placas solares o las aspas movidas por el viento necesitasen materia prima importada para la generación de energía. Todo un problema sobre el que cualquier solución, aunque sea parcial como Patuca III, ha de remontar los intereses de grandes empresas que tienen el respaldo de la ineficiencia buscada, hallada y empleada en la empresa estatal.

    Si a ello sumamos las pérdidas, técnicas o no, tenemos la ecuación con solución prevista no novedosa, pues se viene repitiendo en cuanto se baja la guardia. La absurda esperanza es que en los próximos trimestres entre de lleno la campaña y aunque sea reprobatorio y condenable habrá que acercarse a la sabiduría popular que enseña: “Del lobo un pelo”.

    Las cotizaciones en el mercado petrolero es elemento decisivo para la Cree, pero se respalda la mayoría de las veces con la depreciación del lempira con respecto al dólar en esta ocasión se opone al aumento puesto que, en información oficial del Banco Central, la moneda nacional no perdió valor en referencia con el dólar, al contrario, se apreció, es decir, recobró un mayor valor que, aunque sea pequeño, se refleja en las importaciones.

    Desde la empresa eléctrica abogan por un cambio de modelo para bajar los costos de operación y las tarifas. ¿Seguirán optando por “reventar” los circuitos y agotar la paciencia de los abonados con apagones, no cortes, y aumentos en la tarifa? Ya veremos, si no se va la luz...