Una muy particular y dura ley migratoria llegó a la oficina del gobernador de Florida, Ron DeSantis, promotor de la legislación antiinmigrante por lo que su firma está asegurada. La presión en la frontera sur de la Unión Americana es cada vez mayor, pues al éxodo tradicional se ha unido un altísimo número de persona provenientes de América del Sur, cuyos sufrimientos y penalidades se multiplican en una larga ruta. Las primeras apreciaciones sobre la ley promovida por el gobernador la califican como una “frontera falsa” entre el estado de Florida y el resto del país, pues la “caza” de inmigrantes indocumentados se incrementará incluso hacia aquellos que lleguen para visitar a familiares, pasar unos días de turismo o realizar trabajos que no hacen los estadounidenses, construcción, atención médica, agricultura. La ley que entrará en vigor el 1 de julio señala que las empresas con determinado número de empleados deben aplicar el programa E-verity para verificar situación migratoria del posible trabajador con multa para quienes infrinjan el mandato. La sanción no pesará tanto en las empresas, pero la escasez de mano de obra será el gran desafío en los próximos meses y años si las aspiraciones políticas personales se trasladan al problema migratorio.
“Nuestras empresas tienen una gran necesidad de mano de obra en industrias claves que dependen en gran medida del trabajo de los inmigrantes indocumentados para mantener las puertas abiertas”, advierte el director en Florida de la American Business Immigration Coalition, ABIC. Alimentar y mantener las ansias de poder con las graves necesidades de millones de personas es un evidente sentimiento de inhumanidad que se multiplica en la medida en que se descubren las propias debilidades y como náufrago se busca hasta hallar la tabla de salvación.
Acudir a los hospitales es puerta abierta al fichaje como inicio de la ruta de expulsión del estado. El transporte de personas sin estatus migratoria puede ocasionar una de pena de 15 años de prisión. La visita a familiares, la esperanza de ser recibido mientras se consigue trabajo, ahora ya casi imposible, o se llega a otro estado es “soñar despierto” en Florida donde comenzará oficialmente una cruzada contra los indocumentados, agrupados masivamente en la frontera por el final, ayer, del Título 42, que contenía la expulsión inmediata de inmigrantes justificada en la pandemia.
Aquello de los planes como el Puebla - Panamá, la significación de la responsabilidad compartida y otras muchas iniciativas nacidas en encuentros regionales dan paso a un olvido cómplice que incrementa problemas sociales, cuyo reflejo más claro es el éxodo, obligado por la supervivencia que desde los países del sur agrava la situación del istmo centroamericano. El problema migratorio se ha convertido en caballo de la batalla electoral del gobernador de Florida.