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Buen café

  • 16 mayo 2023 /

    La calidad del producto se abre paso en el mercado cuando aumenta la satisfacción de los consumidores dispuestos a disfrutar de aquello que les cause satisfacción inmediata o bienestar a más largo plazo. Bien invertidos tendrán los productores sus recursos si hay espacios más amplios y fortalecidos para las exportaciones. Estos elementales principios de clase de economía con la experiencia diaria, visión y fuerza para emprender lo hallamos en muchos hondureños que de los primeros niveles de supervivencia han alcanzado el reconocimiento nacional e internacional.

    El área del café es el que mayor número de iniciativas van aplicando en la calidad sobre la cantidad del grano que mantiene a nuestro país entre los principales exportadores con una historia más que significativa, pues la mayor fuente nacional de divisas es también la de mejor inversión social al proporcionar a miles de familias, pequeños núcleos de cultivadores, una fuente de ingreso estable de acuerdo con el mercado internacional.

    La cantidad de grano exportada disminuye el déficit de la economía nacional cada vez empobrecida con la inestabilidad de la cotización internacional y de la oscurecida nube, cada vez con mayor presagio de tormenta, sobre la imagen de país que, al final, afecta a todos los hondureños, trabajadores, empresarios, gobierno y funcionarios, aunque estos tengan el ingreso asegurado con los impuestos y préstamos ofrecido y entregados con la benevolente presentación de “blandos”.

    Desde Marcala, La Paz, siguen llegando iniciativas muy provechosas en beneficio de la imagen del grano al fomentar los cafés especiales para su cultivo, su consumo y su entrada con éxito al mercado internacional. Lo que se inició hace unos años con el lema de “Honduras merece tomar un buen café” se ha convertido en el centro de búsqueda de la calidad del grano a través de los estudios en laboratorio, referente de los pequeños productores en la región.

    La historia de la cadena cafetalera muestra el inicio y el final como sus puntos más vulnerables. El productor y el consumidor están a merced de las cotizaciones en las bolsas internacionales y de los mayoristas, pues el consumidor no recibe en su taza de café las bajas del mercado ni el productor es beneficiado con el alza en la demanda. El medio de la cadena es el gran favorecido.

    Para lograr mayor rentabilidad de las fincas, unidades de patrimonio familiar, ha agarrado fuerza la estimulación de los cultivos de cafés especiales, fortaleciendo la economía del hogar tal como desde hace unos años ha desarrollado la familia Bautista Hernández, cuyo laboratorio para el mejoramiento del grano contribuye a su calidad, al aumento de los ingresos familiares, a crear empleo y a expandir la imagen de Marcala, referente del buen café.